EFE. MADRID
El Real Madrid se juega su futuro en Liga de Campeones sin su artillero más letal, Van Nistelrooy, en el Santiago Bernabéu donde luchará contra el Roma, reforzado de moral, y "la maldición de octavos" que sufre desde hace cuatro años, para remontar la derrota (2-1); del primer duelo.
Al Madrid sólo vale la victoria para alcanzar los cuartos. Es una ronda a la que no llega desde hace cuatro años. Condicionado en las últimas ediciones por jugar el partido de vuelta fuera de su estadio, la plantilla blanca se agarra ahora con fuerza al poder del Bernabéu en las citas europeas para voltear una eliminatoria ante un rival, el Roma, que es el equipo europeo que mejores números presenta en el coliseo blanco. Pero en la actual edición, el Madrid se ha mostrado infalible en su estadio. Schuster no puede contar con Van Nistelrooy ni Robben, que estará un mes de baja, pero recupera a Pepe y a Robinho. El técnico, que avisó que "una buena noche de Robinho no es suficiente" no podrá contar tampoco con Sergio Ramos. Una baja importante en la banda derecha, por lo que aporta al equipo y el duelo de velocidad con Mancini. Torres asumirá el reto.
Para el entrenador del Roma, Spalletti, que tendrá disponibles a todos los jugadores salvo a Cassetti, se trata de "el partido más importante de la temporada".
Por otra parte, el comité de competición de la RFEF sancionó con dos partidos al madridista Sergio Ramos, uno por doble amonestación y consiguiente expulsión, y otro por insultar al árbitro. Mientras, el jugador del Recreativo Quique Alvarez ha sido suspendido un partido por la roja que vio por la entrada a Robben.