EFE. MADRID
U
n despiste infantil en la celebración de un gol anulado al holandés Arjen Robben, aprovechado a la perfección por el Getafe, provocó la tercera derrota liguera de los últimos cuatro encuentros del Real Madrid, instalado en un mar de dudas en un momento clave de la temporada.
Las cosas han cambiado en la Liga desde que el Real Madrid ha perdido su solidez. Según el guión nada mejor que su arma más leal, el Bernabéu, para recuperar crédito cuando comenzaba a sentir el aliento del Barcelona. Desde el 10 de febrero no jugaba el Real Madrid ante su afición.
El Getafe no era el rival más propicio. Fue el último en puntuar en el coliseo blanco y sus buenas actuaciones ante el Real Madrid se repiten cada temporada, aunque el Bernabéu era una espina clavada desde aquella histórica final de Copa. Sus numerosas bajas -hasta siete- y la imposibilidad de Granero y De la Red de jugar ante el equipo que les formó, no provocó la perdida de identidad del equipo azulón.
Con Michael Laudrup ampliando un proyecto que creció con Bernd Schuster, el orden visitante bastó para fulminar el fútbol de un Real Madrid que no encontró el ritmo y sintió dudas con el paso de los minutos.
Y eso que quiso mandar desde el inicio, con la firme intención de demostrar la fuerza del líder. Fue un espejismo. Las diabluras de Robben por la derecha de inicio, y por la izquierda desde la entrada de Mario, se difuminaron. Y aunque Guti se hartó de dar criterio, no hubo remate en todo el duelo.
El Getafe tenía aprendida la lección. Esperó su momento. Sin apuros. Incordió con la calidad de Pablo Hernández y la movilidad de Uche hasta un minuto, el 64, que marcó el partido y quien sabe si la Liga. El muro azulón caía tras un paradón del Pato a tiro ajustado de Torres, al que acudía Raúl, en claro fuera de juego, y concretaba en gol Robben. De la bandera del linier, levantada desde el inicio, sólo se percataron Raúl y Guti, que se ausentaron de una celebración por todo lo alto junto al banderín del córner.
Abbondanzieri estuvo rápido para lanzar una contra mortal, de libro, que acabó con cuatro azules contra dos blancos, y Uche fusilando a placer a Casillas, en un estadio al que tiene cogida la medida.
Sólo el corazón tiró del Real Madrid para luchar hasta el final por un imposible. El equipo de Schuster se adentra en su peor momento tras perder cuatro de sus cinco últimos partidos entre Liga y Liga de Campeones. El Getafe vivió un nuevo capítulo de un sueño que ya es realidad en el fútbol español.