PEDRO SESERINO. SANTA COLOMA
F
iel a la tradición, el Deportivo Alcoyano acabó dejándose los tres puntos en el nuevo municipal de Santa Coloma. La Gramenet, pese a iniciar el partido con la vitola de peor segundo equipo de la segunda vuelta, con nada menos que seis derrotas consecutivas, se mostró mucho más enchufado y entero anímicamente en los momentos puntuales. Ni con el empate firmado por Perona al comienzo del segundo periodo se vino abajo el equipo entrenado por Manolo González, que de manera tenaz siguió buscando la recompensa del gol hasta volver a batir a Maestro en una acción a balón parado.
Clave en la reacción local fue, sin duda, la vuelta de Pugui a los terrenos de juego. El extremo, pese a estar bien vigilado por Carrión, fue un constante peligro por la banda derecha, recogiendo los frutos de su incansable trabajo Simón, en los pocos minutos que permaneció sobre el campo, al igual que el veterano Meca.
Por el contrario, el Alcoyano anduvo perdido por ambas bandas. Patri, a quien Bordalás se empeña en dar oportunidades una y otra vez, estuvo fuera de combate. No desbordó ni una sola vez a Sergio González. Pobre bagaje para un jugador de su calidad. Tonino, en este caso por la derecha, tampoco estuvo en el partido, quizás porque todavía andaba recordando los dos goles anotados en la jornada precedente contra el Sabadell. La solvencia defensiva, tampoco brilló en Santa Coloma como lo venía haciendo últimamente. Garrido falló un par de despejes que bien podrían haberle costado un serio disgusto a Maestro y, para colmo, la defensa se dejó robar la cartera en la acción del segundo gol. Pugui ejecutó el corner al segundo palo en donde Monty, prácticamente abrazado al poste y libre de marcaje, remachó de cabeza el esférico al fondo de la red.
El Gramenet, después de sacar Jorge un balón en la línea de gol a tiro de Perona y estrellar Pugui un tiro en el travesaño, lograba adelantarse en el marcador con un soberbio trallazo de Simón con pierna de derecha, no exento de precisión, porque el balón entró en la portería por toda la escuadra.
Nada más comenzar la segunda parte, dos intervenciones de Maestro, perfecto en el uno contra uno ante Pugui, mantuvieron al equipo dentro del partido. Así, una dejada de Marcos Estruch a Perona, significó el empate. El punta enganchó una volea lejos del alcance del portero. Poco después, Marcos Estruch se sacó un disparo desde la frontal del área pegado al palo, sacando Marcos una mano providencial.
La Grama, lejos de acusar la presión por el empate, se vino arriba hasta fabricar la acción del segundo gol a balón parado. Desde entonces, el partido quedó completamente partido. Bordalás, sentando en la grada por sanción, ordenó refrescar las bandas con las incorporaciones de Rafa Gómez y César Díaz. Ni así, encontró la reacción de los suyos, que vuelven a verse algo más próximos a los puestos de descenso.