EFE. GLASGOW
C
on las señas de identidad que le llevaron a lo más alto hace un par de años, recuperando su olfato de goleador, su autoestima, a Ronaldinho y también su mejor fútbol; el Barça consiguió una victoria en Glasgow ante el Celtic (2-3);, que le abre los cuartos de final, después de remontar el partido en la segunda mitad.
El triunfo es de los que pueden marcar el punto de inflexión en el juego de los azulgrana. Pudo el técnico Frank Rijkaard recuperar a todos sus efectivos y sus jugadores sumaron compromiso a la calidad que atesoran, una fórmula que les llevó al éxito en el pasado y parecen haber recuperado ayer en un difícil escenario.
Los azulgrana ofrecieron su mejor versión. Samuel Eto'o fue el delantero del póquer de estrellas atacantes que empezó en el banquillo, pero visto lo visto, Rijkaard acertó dándole una oportunidad a Ronaldinho, al que se le vio implicado y muy mejorado físicamente.
El drama de los azulgrana es que su buen fútbol no se acompañó de goles en los primeros minutos, en los que presionó muy bien a la defensa del Celtic y tuvo un par de grandes ocasiones para adelantarse en el marcador, especialmente una de Iniesta, salvada por el meta del Celtic en una gran intervención. Pero en una indecisión defensiva, ni Puyol ni Márquez ni Iniesta acertaron a despejar una jugada de McGeady, centró Naylor y los escoceses se adelantaron en su primer y único remate sobre la meta de Valdés.
La suerte del Barça es que reaccionó en un par de minutos. Al gol del Celtic, en el minuto 16, hubo una rápida respuesta. Una buena combinación de Deco permitió a Messi superar a Naylor y batir por alto a Boruc en el minuto 18. El argentino, que propulsó a los catalanes en los primeros meses de la temporada (12 goles en los primeros 17 partidos);, volvió a celebrar un gol propio, algo que no hacía desde el pasado 27 de noviembre. El 1-1 le dio pausa al juego de los azulgrana, que controlaron la situación con una gran superioridad y pudieron resolver antes del descanso del partido.