PEDRO SESERINO
Que la junta directiva del Alcoyano se encuentra altamente satisfecha con el trabajo que está llevando a cabo José Bordalás, no es ningún secreto. El técnico alicantino, cogía las riendas el pasado mes de octubre con el equipo en descenso y dieciséis jornadas más tarde, ha logrado convertirlo en un bloque homogéneo, difícil de batir y que comienza a mirar hacia los puestos altos de la clasificación. El sello de Bordalás ha quedado impreso en el vestuario y entre la afición, que ha pasado de recibir con cierta indiferencia a reconocer abiertamente su profesionalidad. Con todo, el presidente Fernando Pérez ha preferido aparcar, de momento, la propuesta de renovación al técnico.
"Consideramos que todavía es pronto para abordar este tipo de cuestiones, Hay que esperar a ver cómo transcurre la temporada y, sobre todo, el desenlace de los tres próximo partidos, que van a marcar el lugar dónde nos vamos a mover en el tramo final de la competición regular", dijo el mandatario quien, recordaba asimismo que "el acuerdo de renovación de un contrato es una cuestión que atañe a las dos partes. Llegado el momento, nos sentaremos a dialogar con Bordalás a ver cuales son sus pretensiones de cara a la próxima temporada".
El banquillo del Alcoyano se ha convertido en las últimas temporadas en un asiento incómodo, de un lado, y en un trampolín, por otro.
Técnicos como Pepe Aroca, Manolo Herrero y Pepe Soler, veían interrumpido su trabajo antes de tiempo como consecuencia de los malos resultados, mientras otros, como es el caso de Juan Ignacio Martínez, aprovecharon su paso por el club de El Collao para dar el salto a la división de plata. Lógicamente, la trayectoria positiva de Bordalás, mantiene invicto al equipo en los desplazamientos, también le ha situado en la orbita de clubes de los denominados grandes de la categoría y de algún otro de Segunda División.
Los componentes de la plantilla del Alcoyano se han conjurado para sumar los tres puntos contra el Sabadell.