R. PINA
La baja de Úbeda obliga al Villajoyosa a cubrir el hueco con un futbolista que ofrezca ciertas garantías. Lejos de la improvisación, la dirección deportiva del club centra los esfuerzos en la contratación de un delantero que sea un complemento para los mimbres existentes dentro de la plantilla que dirige Vicente Borge. El radio de acción no sólo se limita a los filiales, sino también a jugadores de Tercera División que militan en equipos punteros de esta categoría. El grupo valenciano, el murciano, así como el manchego son algunos de los sondeados hasta la fecha.
En cualquier caso, las mejores experiencias en los refuerzos de futbolistas con ficha de sub-23 siempre se dieron con las cesiones de entidades como el Valencia o el Elche. En la actual campaña, Rayo, del conjunto ilicitano, y Antonio, del Hércules, son dos de las apuestas. La tercera llegó procedente del Mestalla con el préstamo del central canario Abraham. Ahora se busca lanzar las redes para pescar en un cuarto destino.
Buena experiencia
El experimento le funcionó al Villajoyosa en la mayoría de casos. Desde el Martínez Valero aterrizaron con anterioridad Fran Machado, Raúl Fuster (hoy titular a las órdenes de David Vidal); y Óscar Fornés. El meta se ha hecho con un hueco en el once en detrimento de Raúl Jiménez, que contaba con el aval de haber jugado en Segunda División con el Castellón.
De la factoría de Paterna salieron Catalá y Castells para reforzar en su día a la zaga jonense. Carlos Calvo, por su parte, también se convirtió en una de las sensaciones de La Vila hace dos años cuando fue firmado en el mercado de invierno procedente del Valladolid B.
Esta semana será clave para dar por cerrado el capítulo de altas con miras a reforzar la actual plantilla.