J. A. SOLER
L
as aguas siguen bajando revueltas por el Rico Pérez. La crisis que vive el Hércules en los últimos días se acentuó ayer al ser apartado Sergio Aragoneses tras calificar de "poca clase" unas manifestaciones anteriores de Andoni Goikoetxea. El portero, que estaba incluído en la lista de convocados para viajar ayer mismo a Cádiz, fue excluído de la misma una hora y cuarto antes de la salida del autobús. El jugador también tuvo que abandonar el entrenamiento y no podrá incorporarse a la disciplina del equipo hasta nueva orden.
Si la semana no había resultado los suficientemente movida, el Hércules vivió ayer una nueva jornada de alta tensión. Las declaraciones que realizó Sergio Aragoneses tras el entrenamiento del jueves fueron el detonante de una nueva polémica. Andoni Goikoetxea, que quiere mantener su autoridad en el vestuario, llamó a Javier Subirats y a la cúpula directiva del club para plantear la posibilidad de prescindir del meta. El entrenamiento estaba programado para las 10 y Aragoneses saltó a la cancha. Poco después apareció Javier Subirats para trasladar al portero una decisión que, según Goikoetxea, había sido "consensuada" por los técnicos y los dirigentes de la entidad.
El director deportivo del Hércules invitó al futbolista a marcharse al vestuario despues de que el club hubiera decidido separarle de la disciplina de la plantilla "por su actitud y sus declaraciones". Subirats también comunicó al jugador que no viajaría a Cádiz a pesar de que la participación de Unai Alba en el partido de mañana sigue en el aire a causa de una lesión en el hombro mientras Toni Prats sigue sin recuperarse de sus problemas en la espalda. Eran casi las 11 de la mañana y la expedición partía rumbo a tierras gaditanas apenas una hora después. La convocatoria tuvo que modificarse a última hora y la ausencia de Aragoneses fue cubierta con toda celeridad por el juvenil Adrián Murcia para acompañar al también portero del filial Efrén Fernández y al meta titular Unai Alba.
La relación entre Sergio Aragoneses y Andoni Goikoetxea empezó a deteriorarse en la pretemporada. En el mes de julio el técnico llamó al orden al portero gallego y poco después solicitó el fichaje de Unai Alba. Por si faltaba algo, el meta regresó con un día de retraso de las vacaciones de Navidad y ello provocó que el entrenador no le alineara en el partido de Copa frente al Athletic de Bilbao en San Mamés del pasado 2 de enero. Dos días después de este encuentro, Goikoetxea abrió la puerta al jugador y tras ello Aragoneses calificó las palabras del entrenador de "poca clase".
En busca de nuevo portero
Andoni Goikoetxea también informó ayer durante la rueda de prensa previa al partido contra el Cádiz que el Hércules incorporará un nuevo portero en el mercado de invierno, por lo que parece evidente que Aragoneses no volverá a vestir la elástica herculana.
El preparador vasco apuntó que con esta decisión pretende marcar el "principio de autoridad" dentro del vestuario, después de que el miércoles los dirigentes del club mantuvieran una reunión con la plantilla y los técnicos del primer equipo para ratificar a Goikoetxea ante los jugadores y pedir unión en el vestuario. "Creo que es la decisión idónea, óptima y correcta", apuntó Goikoetxea sobre el hecho de apartar a Aragoneses de la plantilla. "Todos debemos remar en el mismo sentido", sentenció.
El portero gallego es la segunda víctima de la nueva política del Hércules de marcar una línea de "seriedad, trabajo y rectitud" después de que el domingo se comunicara a Javi González que tampoco se cuenta con sus servicios en lo que resta de temporada. Sin embargo, los casos de Aragoneses y Javi González son diferentes ya que, mientras el portero ha quedado apartado de la plantilla y no se puede ejercitar con ella, el centrocampista vasco se quedará sin ficha federativa, pero puede seguir trabajando junto al resto de sus compañeros.