V. M. VICTORIA
S
uperado el ecuador de la Liga, el balance sobre el rendimiento de los diez fichajes del Alicante para la presente temporada arroja más luces que sombras. Un buen número de las incorporaciones ha cumplido con las altas expectativas creadas, si bien existen casos de futbolistas que, por diferente motivo, no han mostrado el nivel que se les presuponía.
Alan Baró es, sin duda, la sorpresa más grata de la temporada. El catalán, a sus 22 años, se ha convertido en el comodín del equipo gracias a su polivalencia y su excelente rendimiento como central y mediocentro. Tan sólo David Malo, otra de los nuevos que más aporta, y Luis Gil acumulan más minutos que él. El valenciano es el único fichaje que ha disputado todos los partidos de Liga como titular y ha ido de menos a más, al igual que Joan Tomás, otra de las preferencias de Granero y que es, pese a que le costó mucho ver portería, el máximo realizador junto al propio Gil con cinco goles. Otro de los incorporados que ha cumplido las expectativas es Urbano Santos, adaptado a la perfección a la Segunda División B y que lidera la mejor defensa del grupo. A todos ellos hay que unir a Ricardo Molina, quien pese a sólo disputar los partidos de Copa ha demostrado ya su calidad.
Más en entredicho queda la rentabilidad de cuatro futbolistas ? (Mario, Catalá, Héctor Bosque y Cañadas); por diferente motivo. Una lesión en el gemelo cortó de raiz la participación del central, que hasta ese momento había participado a buen nivel con asiduidad. El lateral izquierdo no ha gozado de la continuidad suficiente para demostrar su valía, mientras que Bosque y Cañadas han trazado trayectorias antagónicas. El primero ha pasado de la grada a la titularidad y el segundo ha perdido protagonismo y minutos con el paso de las jornadas tras un arranque estelar. La mejor versión de ambos, en cualquier caso, aún está por llegar.