EFE. MADRID
E
l Atlético se deshizo con sufrimiento de un Valencia en crisis desde la destitución de su anterior técnico, Quique Sánchez Flores, y que dobló la rodilla en Madrid, a pesar de que en el segundo acto ofreció una imagen más que aceptable y mereció haber logrado las tablas.
Sin embargo, el Atlético se comió al Valencia en el primer período. Lo amedrentó a base de coraje y buen juego a ráfagas y se hizo acreedor a marcharse al descanso con un marcador más amplio que el 1-0.
El Valencia se presentó inicialmente como un grupo muy enfermo, desnaturalizado, irreconocible, muy lejos del conjunto temible que en otros tiempos se acercaba al Vicente Calderón. El técnico Ronald Koeman ha tomado decisiones poco comprensibles y, en los tres meses que lleva al mando de la nave, aún no ha encontrado la solución a los numerosos problemas.
En el Calderón todo el mundo se sorprendió al ver a Javier Arizmendi, un viejo conocido, en la posición de lateral derecho. El ahora valencianista es un futbolista técnico con una buena visión de juego. Un media punta estilista, cualidades totalmente opuestas a las que se requieren para ubicarse como lateral. Como tampoco parece asimilable que Joaquín actúe de nueve nato, a pesar de los dos tantos que le hizo al Betis en la jornada copera del pasado miércoles. El internacional destaca por su capacidad de desborde en la banda y son otros lo que tienen que rematar su balones. Para colmo, le falló también al Valencia el cancerbero Hildebrand. El portero, que parecía entonado después de dos buenas intervenciones a tiros lejanos de Simao Sabrosa, de falta directa, y del "Kun" Agüero, cometió un error garrafal en el minuto 26, al intentar atajar un balón bombeado dentro del área pequeña. Al alemán se le fue la bola, que quedó franca a pies de Agüero, quien marcó su octavo tanto en la liga.
Al Atlético se estaba aprovechando de la debilidad de un Valencia sin estilo de juego y excesivamente conservador, aunque gozó de dos ocasiones en el primer acto, una en botas de Montoro y la otra en la cabeza de Arizmendi.
En la segunda mitad, Koeman decidió dar la alternativa al nuevo fichaje, el argentino Ever Banega, y entrada al serbio Zigic. Con Banega recuperó el Valencia posesión en el centro del campo y con Zigic mayor presencia en el ataque, en el que las cosas volvieron a la normalidad.