GUILLEM IVARS
La expedición del Dénia llegó ayer al Nou Camp a mediodía. Sus rostros mostraban cansancio. Rendidos por el resultado y fatigados por el madrugón, si bien orgullosos en su fuero interno por el atisbo de machada ante el Sevilla. En cualquier caso, los dianenses no parecían derrotados. Ahora miran a Hospitalet, a su guerra particular, pensando en lo que pudo ser y no fue. La bola del Sevilla en el sorteo de hoy era suya, a falta de dos minutos de la finalización del partido.
Los goles de Chevantón y Kanouté -minutos 89 y 91- les despertaron súbitamente de su utopía. «Con el 2-3 tocábamos el cielo con los dos pies, pero en un momento nos arrancaron de las nubes y caímos al suelo». Juan Carlos rememoraba con cierta emoción lo sucedido en la ya mítica noche del Pizjuán. Con dos goles en la primera parte «dejamos la segunda mitad para que no nos metieran más. Tocamos más el balón y el Sevilla nos dejó hacer hasta que marcamos el primero», continuó el número ocho. El 2-1 fue el momento de fe para los de la Marina Alta. «Con el gol de José Jaime vimos que podíamos hacer algo, y así llegaron dos goles más». Del mismo modo lo vio Gregory, añadiendo que «salimos a divertirnos y nos llevamos un palo por tenerlo tan cerca. Nos mirábamos y veíamos que era posible».
En esas llegó el penalti a Maresca. «No fue penalti pero estaba seguro de que lo pitaría, en su campo y siendo ellos los campeones», destacó Juan Carlos
En conclusión, «Le haces tres goles al campeón, aún así pierdes, se te queda mala cara y no queda más que volver a la realidad que es el partido del domingo», resumió el capitán.
Antes que el grueso de la expedición aparcase en el campo el grupo de «los valencianos», en sus coches particulares, llegaron primero. Mendoza seguía aturdido por la rapidez de los acontecimientos, mientras Migue parecía encajar mejor el veredicto final. «Hay que quedarse con la remontada, ¡a ver qué equipo le hace eso al Sevilla!».
Por su parte, Eric Barber, presidente del Dénia, no parecía encajar lo rotundo del resultado. «Les acabo de decir a los jugadores que estén animados pero aún no me creo que estemos fuera de la Copa». En todo caso, Barber también mira hacia adelante: «Hay que centrarse en la liga, dos competiciones son difíciles de llevar».
El primer mandatario relató su experiencia al lado de su homólogo sevillista, José María del Nido. «Hasta el 2-2 estuvo tranquilo, más pendiente de lo que hacía el Betis, pero con el 2-3 se le escapó una patadita hacia adelante. Al final me dijo que les habíamos dado una leción pero yo me quedé con cara de idiota por el marcador».