TONI CABOT
El anuncio de un boicot planeado y orquestado por parte de representantes de un partido político minoritario en Aragón obligó a Juan Carlos Ferrero a anular su participación en el torneo «Conchita Martínez» de Zaragoza durante el pasado fin de semana. El tenista de Ontinyent, que había sido contratado para participar en un duelo hispano-norteamericano mixto similar a la Copa Hopman y en el que también intervenían Anabel Medina, Donald Young y Venus Williams, decidió no viajar a Zaragoza al conocer, por medio de la organización, la existencia de un plan para protestar por su presencia. La acusación que pesa sobre Ferrero por parte de los diseñadores de tan sorprendente plan es el posicionamiento público que el valenciano tuvo en la manifestación a favor del trasvase de agua del Ebro en 2003.
Una confidencia que recibió el entrenador de Ferrero, Antonio Martínez Cascales, desde Zaragoza, apuntaba al partido del CHA y, más concretamente, a Luis Pastor, hasta las últimas elecciones concejal de Deportes del Ayuntamiento de Zaragoza, como responsable de planificar el boicot. Fuentes de la organización desvelaron que iba a ser secundado por gente reclutada por este partido, cuya intención era, incluso, fletar autobuses para que sus afiliados y simpatizantes fueran al pabellón Príncipe Felipe para abuchear y crear un ambiente hostil contra el tenista.
Ferrero fue el encargado en marzo de 2003 de poner un rostro famoso al manifiesto titulado «Agua para todos», que resumió las motivaciones de la concentración. «Nuestro campo, nuestras industrias y nuestros servicios son exportadores; generamos empleo y crecemos, pero para seguir en ese camino necesitamos agua», leyó Ferrero, quien alertó del «desastre que el déficit hídrico estructural puede suponer para nuestra economía».
Ferrero aseguró después que «el acto que nos congrega no se realiza contra nadie, ya que es un acto puramente de afirmación y apoyo a un proyecto».