TONI CABOT
Posiblemente, el resultado que campeó al final del encuentro en el Rico Pérez sea el más justo, pero el hecho de el empate final llegara en el minuto 90 y con un gol en propia meta decanta las sensaciones hacia el fatalismo. Una jugada desgraciada, precedida de pequeños detalles en forma de erróneas decisiones y despistes, acabó con un cabezazo de Sergio Fernández que, en su intentó de despejar, envió el balón dentro de la jaula. La acción, por muy desgraciada que fuere, no debe servir para tapar la ausencia del fútbol creativo y de ocasiones de gol a lo largo del encuentro.
¿Pudo ganar el Hércules al Málaga Sí. ¿Hizo méritos suficientes para hacerlo No. Así puede resumirse el encuentro de ayer, calco de tantos otros. Goikoetxea ha apostado directamente por un equipo de corte defensivo. Cuatro defensas atrás y dos pivotes de perfil destructivo forman el eje de un bloque al que le cuesta Dios y ayuda transportar el balón hacia arriba. Por mucho olfato que tenga Blas Pérez, por mucha figura y porte de goleador que acompañe al panameño, difícilmente se pueden hacer goles si la pelota no se pasea por el área. Se ha ganado en consistencia defensiva, pero se sigue sin contar con un futbolista que levante la cabeza en el centro del campo para mandar, ordenar y colocar balones buscando pasillos o apertura a bandas. Así fueron transcurriendo los minutos, con el Málaga dueño del escenario, hasta que el respetable explotó al unísono pidiendo la entrada de Cámara. Era el minuto 40 y la voz de la grada entonó alto y claro el nombre del madrileño hasta desquiciar a Goikoetxea, que viendo el chaparrón que le caía encima decidió cubrirse mandando a calentar a la banda al centrocampista. La decisión tiene miga: Goiko puso galones al público, estableciendo un inusual precedente (de hecho, inmediatamente después de verse recompensado con la decisión de hacer correr a Cámara, el público pidió a Tote de la misma manera);. Que a nadie extrañe que a partir de ahora la situación se repita con más asiduidad cada vez que haya niebla sobre el terreno de juego. Sea como fuere e, independientemente de que Cámara ayer no estuvo fino - suya fue la culpa de la acción que propició el gol del empate - lo cierto es que algo había que hacer ante el encefalograma plano que presentaba la pantalla atacante herculana.
El Málaga saltó al terreno de juego dispuesto a demostrar por qué ha dominado la competición desde su inicio y tomó las riendas del partido. Unai Alba tuvo que intervenir en diferentes ocasiones para para el ímpetu inicial del conjunto andaluz, que no se vio reflejado en el marcador.
Por contra, el Hércules sólo dio un pequeño susto con un balón que dejó Blas Pérez a Becham, que el holandés no acertó a rematar adecuadamente. Ayer ni Becham ni Mariño ofrecieron detalles desequilibrantes para la función que desempeñan. El holandés apenas existió y el peruano nunca quedó bien ubicado sobre el campo.
La segunda mitad comenzó marcando idéntico guión. Poco fútbol, escasas oportunidades. Ante ello, el recurso que queda: estrategia a balón parado. Una falta botada por Albacar al área pequeña encontró la cabeza de Sergio Fernández, que envió la pelota el larguero. Fue la gran ocasión de un Hércules que mostró, tímidamente, una ligera mejoría sobre su oponente. En esa línea, la euforia se desató con una jugada en el área y dos remates consecutivos de Blas Pérez. El balón quedó suelto y encontró la pierna de César, que envió el balón a las mallas. El tanto (minuto 80); alimentaba fundadas esperanzas para ir haciendo cábalas acerca del valor y la posición que otorgaba en la tabla. Era la recta final y hasta ese momento la defensa alicantina se había mostrado como la línea más fina y contundente del equipo.
El Hércules celebraba prácticamente la victoria cuando en una falta lejana, propiciada tras un error de Cámara, Gerardo centró sobre el área alicantina y Sergio Fernández cabeceó el esférico dentro de su propia portería. La desgraciada acción rompió los números que, mentalmente, todos tenían en la cabeza.
De nuevo, con la línea que marca el ascenso al alcance, el Hércules acababa dando un paso hacia atrás.
HÉRCULES 1: Unai Alba; Juanma, César, Sergio Fernández, Albacar, Becham, De los Santos, Rodri (Cámara, m.53);, Sendoa, Mariño (Tote, m.56); y Blas Pérez (Rubén Navarro, m.90);.
MÁLAGA 1: Goitia; Jesús Gámez, Wellington, Rosario, Rossato (Gerardo, m.83);, Antonio Hidalgo, Paulo Jorge (Rosado, m.83);, Carpintero, Calleja (Eliseu, m.60);, Baha y Salva.
GOLES: 1-0, m.. 80: César. 1-1, m.90: Sergio Fernández, en propia meta.
ÁRBITRO: Gardeazábal Gómez (Colegio Vasco);. Amonestó a Edu Albacar, Becham y De los Santos, por el Hércules; y a Salva, Rosario, Jesús Gámez y Paulo Jorge, por el Málaga..
ESTADIO: Rico Pérez, 7.000 personas.