JULIÁN PALOMAR
E
l consejo de administración del Elche CF SAD celebra esta tarde, a partir de las 19.00 horas, en el Centro de Congresos «Ciutat d'Elx», la junta general ordinaria de accionistas, en la que podrán tener voz y voto los accionistas que reúnan un mínimo de cinco acciones. En esta junta En esta junta general ordinaria de accionistas se tratarán, entre otros asuntos, la deuda que arrastra la entidad desde que Ramón Sánchez abandonó la presidencia hace dos años y que asciende a unos quince millones de euros. Eso es lo que hace unas semanas confirmó el consejero Ramón Segarra al asegurar que «en los próximos años lo vamos a pasar mal ya que la deuda de 15 millones nos asfixia».
No hay que olvidar que a partir de abril de 2008, el Elche debe hacer frente a 750.000 euros anuales en los diez años siguientes para amortizar el préstamo de seis millones de euros que firmó el 5 de abril de 2007 con Cajamurcia, la CAM y Caixa Catalunya que tenía como fin afrontar los pagos más retrasados que había pendientes y convertir la deuda de corto a largo plazo. El primer año es de carencia, con el fin de que la entidad pudiera alquilar todos los bajos del estadio Martínez Valero, y tiene que abonar 300.000 euros correspondientes a los intereses. Apuntar que el consejo espera recoger 900.000 anuales por el arrendamiento de los bajos aunque se ha hecho una inversión de cuatro millones para poder abrirlos.
Así como la pasada campaña se pudo maquillar la deuda con la venta de Nino en esta ocasión no ha existido ningún ingresos de estas características y aunque se ha tratado de llevar una política de restricción los gastos son los que son y resulta complicado reducir los números rojos, comentan fuentes del club.
Igualmente, se aprobará el presupuesto de la presente temporada, que supera ligeramente los seis millones de euros y que es ligeramente inferior al de la pasada. También se informará que la última ampliación de capital ha quedado paralizada. El club ha estado jugando con los plazos ya que no hay compradores. Si viniera un inverso de fuera se le abriría las puertas, pero de momento no hay perspectivas de que pueda ocurrir.