ÁREA 11.
GRAMENET
E
l Alicante logró un meritorio empate en el campo de la Gramenet, segundo clasificado, aunque éste pudo convertirse en algo más si las intervenciones del buen guardameta local, Barragán, no lo hubieran evitado.
Los celestes tuvieron ocasiones de sobra para doblegar a su rival, invicto a domicilio, pero unas veces por las intervenciones del guardameta, otras por la falta de puntería, lo cierto es que el marcador terminó como empezó, a cero.
En cualquier caso, los celestes siguen instalados en puestos de promoción, acumulan una jornada más imbatidos a domicilio y no han recibido ningún en tres partidos.
El encuentro se inició con los de Granero muy bien colocados en el terreno de juego y controlando el ritmo de juego. Los locales no lograban hacer su habitual juego directo y, tanto Tito como Azkoitia, llevaban la maneja del centro del campo con cierta facilidad, aunque el Gramenet sorprendía a ráfagas a través de unos contragolpes peligrosos.
Borja, a los diez minutos, pudo aprovechar un mal rechace de la defensa gramenetista que le dejó sólo ante Barragán, aunque su disparo a bocajarro lo paró de forma espectacular el portero azulado. Sin embargo, el juego de los locales dependía de las intervenciones de Monty, el ex del Terrassa y del Badalona, que a través de sus botas centralizaba todo el peligro ofensivo, como por ejemplo cuando un disparo lejano suyo hizo que Unanua lo parara con ciertas dificultades.
De nuevo el portero celeste tuvo que emplearse a fondo cuando Pugui, a pase de Monty, se plantó en el área. Su disparo lo paró por bajo el pamplonica in extremis. Y cuando se acercaba el tiempo de descanso, de nuevo Borja tuve el gol en sus botas al romper el fuera de juego, pero otra vez se topó con el portero catalán, espléndido ayer.
La segunda parte se inició con los papeles cambiados y era el Gramenet quien dominaba el ritmo y el centro del campo, mientras que el Alicante esperaba perpetrado en defensa y lanzándose en rápidos contragolpes, como el que se fraguó tras una veloz internada de Luís Gil cuyo pase de la muerte Joan Tomás remató rozando el primer palo.
Granero reacciona
Cuando todo hacía presagiar que el Gramenet se iba a volcar hacia la portería alicantina, Granero reaccionó e hizo tres cambios consecutivos en ataque. Entraron Cañadas, Capi y Álvaro, y el panorama cambió, convirtiéndose el encuentro en un correcalles con ambas escuadras buscando el gol que les permitiría sumar tres puntos importantes para la clasificación por la altura del rival.
El hombre que más peligro creó entre las filas catalanas era Cañadas con sus incursiones por la banda derecha, aprovechando que los locales estaban más pendientes de atacar que de defender.
Fue entonces cuando el Alicante dispuso en los últimos minutos de tres ocasiones consecutivas, la más clara de Álvaro, que dentro del área pequeña, y ya en tiempo de descuento, remató con dificultad demasiado alto un buen centro dentro del área de Cañadas.
Sin embargo, la pólvora, a diferencia de hace una semana ante el Sabadell, estuvo muy mojada.