J. A. SOLER
Llegó al Hércules con la etiqueta de internacional y para marcar diferencias en la Segunda División española. El peruano Juan Carlos Mariño tuvo un comienzo prometedor pero las dificultades de la categoría y las dudas que surgieron en el equipo blanquiazul tras una mala racha de resultados complicaron su adaptación al fútbol español. El futbolista sudamericano admite las dificultades que ha encontrado para desarrollar su juego en España porque «el fútbol de la Segunda División es difícil. Hay pocos espacios y todos los rivales son complicados». Pese a todo, Mariño se ve ahora mucho más integrado y afirma que «cada día me siento mejor. Estoy contento porque las cosas están saliendo bien tanto al equipo como a mí. Espero que esto siga así hasta el final del campeonato».
Mariño señala que en ningún momento tuvo dudas sobre su adaptación al fútbol español. «No he dudado nunca. Hay que tratar de encontrar la posición más idónea para ofrecer el mejor rendimiento al equipo». Precisamente, el peruano lleva algunos partidos jugando en su puesto natural y está ofreciendo su mejor versión. «Ahora estoy jugando en mi posición y trato de rendir al máximo porque hay buenos jugadores en todos los puestos del equipo».
Sobre la intención del Hércules de hacer efectiva la opción de compra al final de esta temporada -el club debe abonar un millón de euros-, el jugador se sintió halagado ante esta posibilidad. «No sé nada todavía. Estoy muy contento aquí y ojalá pueda seguir en el Hércules. Si el club quiere continuar con mis servicios yo estoy encantado».
Fiesta en la selección Por su parte, Juan Carlos Mariño afirmó no saber nada sobre la fiesta que jugadores internacionales de su país celebraron tras el encuentro Perú-Brasil. Mariño, que renunció a jugar temporalmente con Perú para adaptarse al Hércules, dijo que se había enterado de lo acontecido con sus compañeros de selección por medio de integrantes del cuerpo técnico de su actual club. «No tengo ni la menor idea de lo que ha pasado. No sé que habrá pasado pero cada uno es dueño de sus actos. Todos son grandecitos y si ha pasado algo, cada uno se hará cargo de lo suyo», manifestó.