EUROPA PRESS.
MADRID
L
a Vuelta Ciclista a España presentó ayer en Madrid el recorrido de la 63 edición de la carrera, dividido en tres actos, con el Angliru y la cronoescalada de Navacerrada como puntos álgidos, y que tiene como principal objetivo en enganchar al aficionado al ciclismo y en enviar un mensaje de «cambio» y de «nueva esperanza» para un deporte golpeado por los asuntos extradeportivos y la desunión existente.
Con esos términos calificó el diseño de la ronda española Víctor Cordero, director de la carrera, que ratificó con sus palabras el lema de la nueva edición: 'Tu vuelta'. «La Vuelta de 2008 está centrada en los corredores y en la afición, a la que hemos reservado los platos fuertes para los sábados y domingos», apuntó el dirigente.
La Vuelta presenta un recorrido duro en la montaña, para la que recupera al Angliru, temido por los corredores y deseado por los aficionados, y en el que también se vivirán bonitas etapas en el Pirineo andorrano con dos llegadas en Naturlandia-La Rabassa y Pla de Beret, también de categoría especial.
Sin embargo, la denominada etapa «reina» de la ronda española estará centrada en Asturias y en el conocido como el «Mortirolo» español, en relación a su terrible dureza, comparada con la de la mítica cima italiana.
Al puerto asturiano, de categoría especial, se ha llegado en tres ocasiones con triunfos de escaladores puros, únicos capaces de superar las rampas que llegan a alcanzar el 23,5 por ciento de desnivel.
Antes del puerto asturiano, los corredores tendrán que haber superado el Pirineo andorrano, dispuesto a jugar su papel protagonista también y que debe servir para enjugar las diferencias obtenidas por los especialistas en la crono de Ciudad Real.
Otra prueba dura llegará en la decimocuarta etapa entre Oviedo y la Estación Esquí de Fuentes de Invierno, que constará de cinco puertos. Posteriormente llegará la novedosa cronoescalada (20); en Navacerrada, de 16 kilómetros y que debe marcar el podio final.