RAÚL PINA
En el Villajoyosa no se acomodan después de despertar de un pequeño letargo que le tuvo coqueteando con las posiciones de descenso. En el seno de la plantilla también se aprecian los síntomas del cambio positivo, sobre todo basado en un mes de noviembre notable. Carlos Castro sostiene que la pauta del conjunto jonense es la idónea para buscar «el salto hacia la tranquilidad». «Una victoria nos acercaría a los puestos de arriba porque no hay que olvidar que las diferencias entre el cuarto clasificado y el quinto por la cola se reducen únicamente a seis puntos», observa. Este hecho puede darse el domingo frente al Espanyol B, puesto que para el lateral andaluz el juego del filial periquito les «conviene».
Sobre qué le pasó a La Vila en el primer tramo de la competición, no encuentra una explicación exacta. Según Castro, «los resultados del principio nos abocaron a ganar partidos para no caer más abajo y lo conseguimos gracias al buen trabajo que realizamos contra equipos difíciles». No obstante, el jugador sevillano estima que el equipo ha de superar la asignatura pendiente de los encuentros en el Nou Pla: «En casa se nos hace todo más cuesta arriba».
En el año que lleva Castro en Villajoyosa ha congeniado con la manera de trabajar de una entidad. La sencillez es uno de los valores de los que se ha impregnado. «Aquí saben lo que son como club y la filosofía de funcionamiento viene predeterminada por un presupuesto cuidado. Así, desde el respeto y la humildad, cuidan al jugador para que rinda y ofrezca frutos», resume el defensa sevillano.