GUILLÉM IVARS.
DÉNIA
oviembre dulce para el Dénia. Con los tres puntos de ayer el conjunto de Nino Lema se despide de la zona de descenso directo, ahora ocupan la dieciséis, de promoción para la permanencia, tras sumar su tercera victoria consecutiva. Esta vez el calado del triunfo es mayor por lo que supone sonrojar a un rival directo como los cachorros del Espanyol, que caen al penúltimo puesto. En todo caso, el triunfo muestra a las claras que los del Nou Camp ya se han aclimatado a la Segunda B, tras tres meses de travesía por el desierto. Ante el filial periquito el Dénia se puso el disfraz de equipo práctico y resultadista. «Yo no me expongo y mientras que arriesgue otro», vino a decir el conjunto groguet en un choque físico las más de las veces.
La fría tarde dominical comenzó en el Nou Camp de Dénia con la megafonía agradeciendo «la victoria de nuestro equipo en el campo hóstil del Orihuela». Tras el sentido saludo de la grada, el once de Nino Lema saltaba al campo con muchas caras novedosas y su contraposición en el banquillo: Héctor y Borja se vestían de corto para medirse al Espanyol B. Migue y Luigi lo seguían con el anorak subido, sentados a la vera de Quirant, ya recuperado.
Otros jugadores con el gesto sonriente por ser de la partida fueron Juan Carlos, Kike, Aníbal
Con el balón ya rodando, se pudo sentir la trascendencia del duelo en las primeras acciones de ambas escuadras: marcar primero se antoja como primordial en esta categoría y Dénia y Espanyol B así lo hacían notar. En el minuto 4 los periquitos enlazaron una doble oportunidad con la que inquietar a Paco, pero el disparo de Sito no resultó dañino. Los anfitriones replicaron por mediación de dos de los «profanos». Héctor galopó desbocado hacia un balón perdido cerca del área rival y cedió a Barba, que remató al cuerpo de Kiko. Instantes después los dianenses volvían a mostrar las garras: Borja Pellicer alzó su cabeza y vio movimiento en el área catalana. Lanzó presto una asistencia que Héctor, casi lanzándose en plancha, envió fuera con un remate de cabeza falto de dirección.
A partir del cuarto de hora el choque se enfrió y el encuentro desplazó su interés en el centro del campo. Comenzó el segundo tiempo con una jugada en territorio comanche de los de Montjuic. Héctor, haciendo valer sus 193 centímetros, realizó una pantalla a Borja para que disparase a puerta, pero el chut rozó en un rival.
Pasada la hora del cruce Nino Lema dio entrada a los «sacrificados» Luigi y Migue, que jugaban tanto para espolear a los suyos como para recuperar el trono perdido. En líneas generales el Dénia se enganchó definitivamente al partido: No por ajusticiar a los periquitos a base de oportunidades de gol pero si por empuje, por auge: el balón era suyo, a diferencia del primer tiempo. Y llegó el maná. José Jaime se adentró al área espanyolista y fue derribado por Serran. Doble rédito de la acción: penalti y expulsión del defensor. Y el 1-0. José Jaime ejecutó la pena máxima con seguridad. Al tanto le buscaron pronto un «hermanito». La parejita vino con un «enroque» Migue-Borja. El de l'Alcúdia se llevó a Kiko y disparó a portería, en balón que acabo rozando en un central rival. Cerrojazo a los tres puntos.