EFE.
MADRID
U
n golpe de suerte, en forma de tanto en propia meta de Pedro López en el último suspiro, y una tarde desafortunada de Butelle desatascaron al Atlético ante el Valladolid, al que venció 4-3 en un encuentro loco que los locales no supieron jugar con renta a favor, ni tampoco cerrar cuando todo estaba de cara.
Definitivamente, el Atlético no sabe manejar las ventajas en el marcador. No lo hizo por dos veces en el último duelo en el Calderón ante el Villarreal y tampoco supo administrar su diferencia en el electrónico ante el Valladolid. Comentó Javier Aguirre hace quince días que sus discípulos debían aprender a cerrarse, a no irse alegremente al ataque en busca de más dianas, aunque eso no fuese lo más bonito para el espectáculo.
Y esa lección era aplicable el día del Villarreal, cuando con 3-2 en el marcador y sólo 25 minutos para concluir el envite, los visitantes voltearon los guarismos y se llevaron los tres puntos. Pero ayer el rival era el Valladolid. Un equipo modesto, recién ascendido y una «perita en dulce» para los rojiblancos en el Manzanares, donde les han vencido en las últimas seis temporadas.
Pero los pucelanos se situaron 1-2 gracias a un gol del ex herculano Sisi. Después contribuyó el también ex herculano Butelle a la remontada atlética.