EFE.
MADRID
Cesc Fábregas es una de las piezas claves en el cambio de estilo de la selección española de Luis Aragonés. Su irrupción en el equipo titular cambió el sistema desde Dinamarca e incrementó la apuesta por el toque. La felicidad de certificar el pase a la Eurocopa venciendo a Suecia, contrasta con su exigencia personal. «Aún no soy con España el jugador del Arsenal».
El 24 de febrero de 2006 Luis Aragonés citó por primera vez a Cesc, para un amistoso ante Costa de Marfil. Una lesión de su admirado Xavi Hernández le abrió las puertas y premió su meteórica progresión en el Arsenal. Ahora, líder en su club tras la marcha de Henry, hace balance de su progresión y mira con esperanza hacia la Eurocopa 2008. «Creo que tengo que hacerme un nombre en la selección y que, poco a poco, voy subiendo peldaños en mi progresión. No recordaba la última vez que jugué todo el partido y ante Suecia lo hice. Aún no soy con España el jugador del Arsenal, pero cada partido que juego mis sensaciones van siendo mejores y llegaré a conseguirlo pronto».
Cesc también recordó lo bien que se siente jugando en el Bernabéu. «Es un estadio impresionante. Siempre he disfrutado cuando he jugado con el Arsenal o la selección. Ante Suecia, el ambiente fue magnífico, notamos a la afición feliz y es un campo que nos gusta porque siempre cosechamos buenos resultados».