LUCAS V. BELMAR
E
l presidente del Hércules empieza a ver la realidad de su equipo con los mismos ojos que sus aficionados. Aunque Valentín Botella apostó ayer por un discurso comedido, en contraposición con el enfado que le transmitió a los jugadores y a Higinio García, ayudante de Subirats, sí que desveló que el juego del equipo le produce tal desazón que sólo piensa en la permanencia. «Jugando así tenemos que pelear por lograr los 50 puntos cuanto antes», declaró el empresario oriolano.
Sólo 13 jornadas han hecho falta para que el segundo proyecto de Subirats comience a mostrar sus primeras grietas. El equipo ya está más cerca de los puestos de descenso que de los cabeceros tras lograr sólo un triunfo en los últimos nueve encuentros. Aún así, Botella afirmó que, por ahora, nada tiene que hablar con su director deportivo. «Javier (Subirats); hizo el equipo y ahora no tengo nada que hablar con él», zanjó el presidente.
Aunque Botella no quiso analizar el juego del equipo, amparándose en que los técnicos son quienes deben dar esas explicaciones, sugirió una reunión entre los futbolistas para solventar este bache de juego y resultados. «No soy entrenador, pero creo que los jugadores deben reunirse y hacer piña porque la imagen del equipo debe mejorar, sobre todo en los partidos de casa», concluyó el presidente blanquiazul.
Álvaro Cámara, triste
El centrocampista Álvaro Cámara, que ayer debutaba como titular en Liga, se mostró resignado y triste ante la cuarta derrota de la temporada, tercera en el Rico Pérez. «El Celta estaba bien plantado, han sido muy superiores y justos merecedores de la victoria», admitió el jugador madrileño. «Está claro que algo hay que cambiar para que las victorias empiecen a llegar, sobre todo en casa, pero no quiero jugar a ser entrenador», dijo el centrocampista, que ayer formó el doble pivote con el uruguayo Gonzalo de los Santos cuando todo parecía indicar que Goikoetxea repetiría con Cámara y Rodri en el centro del campo, pero el ex jugador del Castellón ni siquiera gozó ayer de minutos.
La apatía que transmite el equipo contagió ayer a la grada, que mostró su absoluta indiferencia respecto a sus futbolistas, aunque algunos de ellos, como Javi González o Montenegro, fueron silbados.
En este sentido, Cámara reconoció que «la afición está cansada y decepcionada porque el inicio de temporada fue muy bueno y se habían generado muchas ilusiones. Eso es sólo culpa nuestra y somos los jugadores los que tenemos que volver a ilusionar a nuestra gente».