EFE.
MADRID
España se ha clasificado para la Eurocopa de Austria y Suiza con un viraje en su sistema, ahora basado en el toque, con una línea de cuatro centrocampistas de creación, diseñadores de exquisita calidad técnica, pero poco poder defensivo.
Así se empleó el grupo de Luis Aragonés en el decisivo triunfo del mes de octubre en Aarhus ante Dinamarca y el en del Santiago Bernabéu ante Suecia, en el encuentro en el que selló su pasaporte para la fase final de la Eurocopa. Pero el esquema no es el mismo con el que Luis comenzó la fase de clasificación. El planteamiento se ha modificado algo en los dos últimos envites, quizá forzado por las circunstancias.
Luis comenzó el camino hacia Austria y Suiza con el clásico 4-4-2, en el que el valencianista David Villa y el ex atlético y ahora jugador del Liverpool Fernando Torres se convirtieron en los dos puntas de referencia de España.
En el partido ante Dinamarca del pasado 13 de octubre Aragonés no pudo contar con ninguno de los dos delanteros, que fueron baja por lesión, y se decidió por cambiar el dibujo sobre el césped. Ese día expuso un 4-1-4-1, con cuatro defensas, un medio centro defensivo por delante (Albelda);, cuatro centrocampistas (Joaquín, Xavi, Cesc e Iniesta); y un solo punta (Tamudo); Era un partido a vida o muerte en el que una derrota hubiese dejado a España con pie y medio fuera de la Eurocopa. Pero el experimento le salió perfecto a Aragonés. La selección hizo el mejor partido de la fase previa, venció 1-3 y dio un paso de gigante para lograr el billete definitivo un mes después.
En ese encuentro Sergio Ramos anotó el que, posiblemente, ha sido el tanto más bonito de la «roja» en los últimos tiempos. Ramos concluyó una magnífica jugada de elaboración de España, cuyos jugadores encadenaron una larguísima serie de pases consecutivos hasta que el lateral del Real Madrid empujó el balón a la red de forma sutil.