JORDI FERRER.
VILLARREAL
El Villarreal vapuleó al Levante en una primera mitad de gran mérito, con jugadas de calidad tanto a nivel individual como colectivo y constantes acciones de peligro, aunque ya en la segunda pareció tener cierta consideración por el vecino débil y se limitó a mantener el resultado.
El Levante ofreció de nuevo la peor de sus caras, con un juego impropio de Primera División que reflejó a la perfección los motivos por los que se encuentra colista y no ha ganado un solo encuentro. Basta con decir que su guardameta fue el mejor y que evitó una goleada todavía mayor.
El conjunto local exhibió lo mejor de su juego en una brillante primera mitad en la que tuvo rapidez, control y una gran movilidad.
Sin embargo, todo sea dicho, el Levante no estuvo a la altura, fue por momentos una marioneta en manos de los de Manuel Pellegrini. Tan evidente y vergonzante fue el dominio del Villarreal que en el minuto tres de juego ya marchaba por delante en el marcador gracias a una acción a balón parado que remató a placer el mexicano Guille Franco en un garrafal fallo de la defensa del Levante.
El conjunto local hizo literalmente lo que le dio la gana con el centro del campo y especialmente con la zaga visitante.