EFE.
SEVILLA
Atlético Osasuna volvió a humillar, en esta ocasión por un tres a cero -ya lo hizo la pasada campaña, entonces por cinco a cero- a un Real Betis que nuevamente dio una pobre impresión ante una afición -al menos una parte- que pidió la marcha del máximo accionista Manuel Ruiz Lopera.
El Betis ofreció una paupérrima imagen en los primeros cuarenta y cinco minutos, con un fútbol (¿existió alguna vez ); rudimentario, y con una carencia de cualquier argumento incluso casta y derroche físico -salvo raras excepciones, como Fernando Vega- ante un rival que también estuvo muy lejos del equipo de otras temporadas. La cuenta del Osasuna aún pudo ser mayor.