EFE.
ZÚRICH
La afición «verde-amarela» llegó ayer hasta Zúrich vestida de traje y corbata para festejar por una nominación sin sorpresa, por ser la única candidata, y asegurar que Brasil demostrará ante el mundo que está preparado para organizar «el mejor mundial de fútbol del mundo». La FIFA decidió ayer que Brasil será la sede de la Copa del Mundo de Fútbol 2014 tal y como estaba previsto. Sólo había una candidatura, dado el sistema de rotación regional que existía hasta el lunes, cuando fue desestimado por no estimular la competición entre países.
Será la primera vez desde la Copa del Mundo de Argentina 1978 que el evento vuelve a Latinoamérica y la segunda que el gigante sudamericano la organiza. La anterior aún es un trauma nacional. Uruguay les venció 2 a 1 en la «trágica jornada» del 16 de julio 1950, una fecha que se recuerda como «el Maracanazo». Los brasileños siguen obsesionados con esa inesperada derrota.
Los futbolistas y ex futbolistas brasileños consideran que este evento beneficiará el fútbol del país cinco veces campeón mundial. Mientras, el madridista Robinho aseguraba que «la responsabilidad será aún mayor».
Por su parte, el francés Michel Platini, presidente de la UEFA, consideró que un Mundial en Brasil es como «una peregrinación a la Meca, Santiago de Compostela o Jerusalén», porque es el «país que más ha dado al fútbol. Es el país que más ha dado al fútbol».