Juan Bautista Soler, presidente del Valencia, aseguró ayer en su comparecencia ante los medios de comunicación que la destitución del entrenador Quique Sánchez Flores no ha sido una decisión tomada a la ligera y con precipitación, sino muy meditada por los máximos responsables del área deportiva.
«La marcha de Quique no ha sido un decisión tomada a la ligera ante el malestar provocado por un mal resultado deportivo. Ha sido algo meditado tras un profundo análisis de los responsables del área deportiva», apuntó el presidente.
«No ha sido nada fácil, pero pensamos que es lo mejor para lograr los objetivos para esta entidad que debe estar entre las mejores de Europa. Esta situación no admitía otra solución», recalcó. Soler, quien al igual que Quique en su anterior rueda de prensa no permitió a los periodistas realizar pregunta alguna al final de su alocución, señaló que en esta situación complicada ha querido dar la cara. «Me gusta siempre dar la cara en las situaciones buenas o adversas y hoy no podía ser una excepción, pese a aquellos que dicen que no doy la cara, pero aquí tienen un ejemplo de que no es así».