V. VICTORIA
E
milio Vizcaya, atleta del Club Atletismo Dianium de Dénia, se proclamó ayer vencedor del Cross Carrefour de San Juan, cita más que consolidada en el calendario del atletismo popular provincial y que ayer vivió su vigésimo tercera edición.
El corredor alicantino, natural de El Verger, hizo bueno el dicho de no hay dos sin tres y, tras rebajar en tres segundos su marca del año pasado, logró su tercer triunfo consecutivo con un tiempo de 15 minutos y 27 segundos para completar los cerca de 5 kilómetros de recorrido que tiene la prueba. Su nombre forma parte ya de la extensa historia de la cita, que volvió a dejar patente que goza de un excelente estado de salud tras congregar a más de ocho mil personas, según datos de la organización.
De ellas, cerca de 2.000 tomaron la salida del cross absoluto, que partió desde el mismo Carrefour y, tras recorrer algunas de las principales arterias de Sant Joan d'Alacant, encontró en el propio centro comercial la línea de meta.
Si Vizcaya marcó el ritmo de la serpiente de atletas de principio a fin, el protagonismo en féminas fue para Patricia Poveda, del Club de Atletismo Crevillent, quien con un tiempo de 19 minutos y 28 segundos se proclamó vencedora en su categoría y rebajó en cuatro segundos la marca de su predecesora.
La Marcha a Pie, para los menos atrevidos y que ayer vivió vivió su tercera edición, congregó a más de 400 participantes. De todos ellos destacó un hombre, David Thompson, quien a sus 77 años y tras más de 20 operaciones, volvió a hacer caso omiso del consejo médico y, ayudado por sus bastones, volvió a completar con éxito la prueba sin ser, incluso, el último clasificado, dudoso honor que recayó sobre José Antonio Arroyo, participante más longevo con 84 años.
La prueba, organizada exitosamente como es costumbre por el Grupo Brotons, trasciende más allá de las fronteras del atletismo puro para convertirse en una fiesta lúdica para toda la familia.
Durante toda la mañana se llevó a cabo una feria de alimentación con degustaciones gratuitas, así como una zona de animación, con castillos hinchables, animación y maquillaje infantil, talleres de manualidades, pintura y dibujo para que todos, desde el más mayor al más pequeño, disfrutaran de una fiesta en la que cerca de 500 personas, entre voluntarios, cuerpos de seguridad y sanitarios, velaron para que todo saliera según lo previsto.