PEDRO SESERINO
l debut de Bordalás en el banquillo del campo de El Collao, no vino acompañado de la necesaria victoria para abandonar la zona de descenso a Tercera División. El preparador alicantino, sin apenas tiempo para transmitir sus conceptos a la plantilla, parcheó el once inicial. Félix Prieto actuó por primera vez esta temporada como doble pivote, junto a Burgueña, mientras Limones, rescatado del ostracismo, jugó pegado a la línea de cal derecha. Con todo, el equipo continúo por los mismos derroteros. Excesivamente fallón en defensa, perfectamente el Gavà pudo haberse marchado al descanso con dos goles a su favor y nulo en las acciones de ataque, sin apenas profundidad por las bandas, sobre todo la izquierda, en donde Patri no termina de asentarse. La continúa pérdida de balones en el centro del campo, unido a los escasos recursos para sacarlo jugado con criterio, permitió a los de Antoni Llebaría moverse con sorprendete soltura entre líneas, merced al infatigable trabajo de futbolistas como Puigdollers, Pons, así como Quino y Joan Oriol por ambas bandas. Por suerte, el Deportivo se topó con un equipo tremendamente bisoño en el área rival, capaz de perdonar hasta siete ocasiones de gol muy claras, en su mayoría provocadas por errores infantiles de defensa y portero. En la primera mitad, Baixauli y Barrena, con dos despejes absurdos sobre su propia puerta, a punto estuvieron de proporcionar el primer tanto a los catalanes, que desperdiciaron hasta tres balones de gol más. Primero, en las botas de Quino, que lo estrelló en el travesaño. Después, llegó el turno de Joel, quien no acertó a resolver un mano a mano con Maestro. Para acabar con una internada en el área de Joan Oriol, cuyo disparo fue a estrellarse en el cuerpo de un desesperado Fernando Maestro.
La tónica se mantuvo al inicio del segundo periodo. La afición continuaba fría en su asiento y sólo pareció coger algo de aliento para animar a los suyos cuando corrió el rumor de la retirada de Hamilton en el Gran Premio de Brasil de Fórmula 1. Bordalás buscó algo más de frescura por la banda derecha con la incorporación de Barselleta, en detrimento de Limones. El de Cocentaina, más acostumbrado a moverse por la zona de tribuna, tampoco entró excesivamente en juego. El técnico, aunque algo tarde, optó por recomponer el centro del campo, sacrificando a Perona por Sergio Mora. De este modo, Félix Prieto se situaba como segundo punta por detrás de Marcos Estruch, dejando al madrileño la responsabilidad de canalizar el pobre juego alcoyanista y de abrir más balones a las bandas. Aún así, el Gavà seguí gozando de ocasiones clamorosas, favorecido por una actitud nerviosa y poco comprensible para un equipo plagado de jugadores de sobrada experiencia. Un error en el despeje de Maestro, quien dejó el balón a los pies de Víctor Curto en la frontal del área, no finalizó en gol porque el delantero catalán quiso adornarse picando suavemente el balón. Por suerte, el portero logró resarcirse del fallo anterior evitando la segura victoria de los visitantes. El Alcoyano sólo comenzó a carburar a falta de cinco minutos. El equipo se liberó de forma inesperada de la presión, embotellando al Gavà en su propia área. Los de Antoni Llebaría, pese a la avalancha que se les vino encima, lograron mantener la puerta a cero, aunque rozando la ilegalidad. Marcos Estruch fue objeto de un claro agarrón dentro del área en tiempo de descuento, acción que el colegiado pasó por alto.
En definitiva, nuevo tropiezo en El Collao que sitúa al Deportivo en el penúltimo lugar del grupo III de Segunda B.