EFE.
SEVILLA
El Deportivo de la Coruña, otrora «bestia negra» sevillista, sacó provecho del mal momento o crisis de juego del Sevilla, con cuatro derrotas consecutivas en Liga y una goleada al Slavia de Praga en la Liga de Campeones, que maquilló su trayectoria, y se llevó los tres puntos del Sánchez Pizjuán con un gol de Riki.
Mal partido en cuanto a juego, con un Sevilla al que el entramado defensivo del Deportivo se le «atragantó», sobre todo en los primeros cuarenta y cinco minutos; y ni siquiera la constante movilidad y derroche de Keita, secundado por la técnica de Renato, inclinaron el dominio para los sevillistas.
Por ello, ni Sevilla ni Deportivo hicieron excesivos méritos en esta primera fase para cobrar ventaja en el marcador, pese a que hubo, al menos, dos ocasiones muy claras (de Verdú y Kanouté);.
En el segundo tiempo el Sevilla pareció cobrar una mayor ambición, con los cambios de Kerzhakov y Diego Capel, pero durante el primer cuarto de hora todo quedó en fuegos de artificio ante un Deportivo que, a los 60, por medio de Verdú -erró la enésima ocasión- tuvo la oportunidad de acrecentar la inquietud en los sevillistas.
Fue el recién incorporado Riki el que, ya a los 73 minutos, tras contragolpe de Guardado, ante Palop, puso al Deportivo de La Coruña por delante en el marcador.
Pudo sentenciar el Deportivo, poco después, en otro contragolpe, pero esta vez sin coordinación, ante un Sevilla atascado en su juego.