PEDRO SESERINO
L
as jornadas van discurriendo en el grupo III de Segunda B y el Alcoyano continúa pegado a la zona baja de la clasificación, situación que no comienza a gustar en el seno de la junta directiva y que sitúa en una delicada situación al entrenador del Deportivo. La calma, al menos en el corto plazo, pasa por seguir adelante en la Copa del Rey a costa del Rayo Vallecano. En caso contrario, el vestuario comenzaría a vivir momentos de auténtica presión.
El partido de ayer tuvo el guión habitual de la mayoría de compromisos disputados en El Collao. El gol del Gramenet, de nuevo por falta de contundencia a la hora de despejar un balón a la salida de un corner, no hizo más que incrementar el nerviosismo de los blanquiazules, que, curiosamente, juegan más sueltos y relajados lejos de su afición. Cuesta de entender, si tenemos en cuenta que el principal valor del Deportivo es precisamente su masa social, capaz de llevar en volandas al equipo hasta en las situaciones más extremas.
Esta temporada la situación parece haber variado radicalmente., si tomamos como referencia los dos últimos compromisos, contra Levante B y Gramenet. Con la única salvedad de que los catalanes marcaron primero, en ambos casos el equipo ha encarado la recta final partido en dos y pidiendo la hora para al menos salvar un punto.
La jornada de ayer comenzaba con Félix Prieto en el banquillo, debido a que la falta de entrenamiento
Ayer, las piernas volvieron a pesar como losas. Los nervios fueron apoderándose de los jugadores conforme avanzaban los minutos y el resultado seguía sin moverse. Con todo, el equipo de Soler disfrutó de alguna tímida oportunidad. La más clara, un minuto antes de encajar el gol. Un centro de Limones desde la derecha se paseó por el área pequeña, sin que Iturralde llegara a conectar con el balón en el segundo palo. Con aterioridad, el colegiado, sin explicación aparente, anulaba un gol a Monty y poco después, el lateral Barrena salvaba en la misma línea de gol otro disparo de Monty, el delantero más incisivo de los catalanes.
Al filo del descanso, un saque de esquina botado por Sergio Hernández a la izquierda de Maestro, no encontraba la respuesta exigida por parte de la defensa, rematando finalmente Monty al fondo de la red, desde la frontal del área pequeña. Todo un jarro de agua fría para la afición, a la que Pepe Soler pidió todo su apoyo mientras caminaba hacia el túnel de vestuarios.
Al comienzo de la segunda mitad, el Alcoyano hizo lo más difícil
En definitiva, mala imagen la ofrecida ayer por los jugadores del Alcoyano, cuya única vía para reconciliarse con sus sufridos aficionados pasa por el compromiso copero del próximo miércoles.