LUCAS V. BELMAR
M
ientras Canal Plus repetía una y otra vez la flagrante infracción de Nagore, el centrocampista del Numancia afirmaba ante los periodistas que el gol fue legal. Con una media sonrisa sonrisa pícara dibujada en el rostro, el jugador navarro defendió como pudo su «inocencia». «Ha sido un gol legal, aunque entiendo las protestas de los jugadores del Hércules», dijo, el ex jugador del Osasuna y del Athletic de Bilbao. Preguntado por cómo había golpeado el balón tras el saque de esquina de Julio Álvarez, Nagore respondió: «Con la cabeza».
Pero el veterano centrocampista mentía, y no sólo porque las cámaras de televisión le delataban, sino porque se lo confesó al propio Andoni Goikoetxea, entrenador del Hércules, con quien compartió vestuario la temporada pasada en el Numancia.
Otro de los goleadores del encuentro, el panameño Blas Pérez, restó importancia a su segunda diana de la temporada y lamentó la manera de perder los tres puntos en el Rico Pérez: «El gol no es que tenga sabor amargo, es que no sabe a nada, aunque siempre da un poco más de confianza al delantero. El Numancia ha recibido una pequeña ayuda que no necesitaban y la jugada del 1-2 la he visto muy clara: Llera iba a despejar de cabeza pero el jugador del Numancia (Nagore); ha tocado claramente con la mano y el balón se ha ido para dentro», valoró el delantero.
El otro internacional de la plantilla blanquiazul, el peruano Juan Carlos Mariño, reconoció que el Hércules jugó uno de los peores encuentros de la temporada, al tiempo que mostró su perplejidad por la actuación del colegiado extremeño Ceballos Silva. «Está claro que no hicimos las cosas bien, pero en el tema de los árbitros hay cosas que yo no puedo entender. Todos vimos que le dio con la mano y, además, de manera muy clara», apuntó el ex jugador del Alianza de Lima.
Por su parte, el uruguayo Diego Jaume, que fue una vez más uno de los jugadores más destacados del Hércules, lamentó que su equipo dejara escapar el empate que logró con tanto esfuerzo tras el gol de Blas Pérez. «No hicimos un buen partido, pero nos ganamos el empate y al final nos lo quitaron de las manos», dijo el lateral, que jugó la última media hora como central tras las sustitución de Sergio Fernández por Montenegro. «El gol con la mano nos mató, no lo puedo negar. Hicimos un gran esfuerzo para empatar y después nos vimos sin fuerzas. Pero no pasa nada, tampoco se pueden ganar todos los partidos y seguimos bien clasificados», añadió Diego Jaume.