EFE.
MADRID
E
l Real Madrid recuperó el pulso ante el máximo rival y comenzó la temporada con una victoria ante el Atlético de Madrid, que sepulta los problemas previos, en un partido en el que tuvo que remontar un gol en el primer minuto del «Kun» Agüero.
El triunfo madridista, logrado en un partido más emotivo que brillante, pero repleto de ocasiones, da aire al técnico local, Bernd Schuster, y aumenta el desconsuelo del Atlético, que echó por la borda la situación más favorable.
No hay guión posible en un derbi, en el que las emociones están por encima de cualquier consideración. Si la cita, además, se produce al comienzo de temporada, cualquier pronóstico es inútil.
Porque el Atlético, que llegaba eufórico y se encontró con todo de cara, saludó el descanso con alivio y el Madrid, que antes del partido recogió el trofeo de la Liga anterior, para recordarle que es el actual campeón, salió encogido y llegó a la segunda mitad convencido de ser superior.
Aguirre confió en la debilidad defensiva del holandés Royston Drenthe, que corroboró que no es un lateral izquierdo, pese a su despliegue físico. Por eso, el Atlético atacó su banda desde el saque inicial, forzó el primer saque de esquina y, en menos de un minuto, se encontró con un gol a favor gracias a un despiste defensivo madridista, que dejó solo al «Kun» Agüero.
No hay debate posible con el capitán madridista cuando se enfrenta al Atlético, porque Raúl no falla en esas ocasiones.
De sus botas salió la primera ocasión de peligro de su equipo, con un medido pase a Robinho que éste no aprovechó frente a Leo Franco (m.14); y, acto seguido, de su cabeza llegó el empate, al rematar un medido centro de Sergio Ramos, para restaurar el equilibrio.
El tanto también castigó la indecisión rojiblanca, que pareció temer haber marcado demasiado pronto y, por propia voluntad o empuje del centro del campo rival, se echó atrás y se quedó sin salida de balón. Controló el mediocampo el Madrid y tuvo ocasiones para remontar, como el Atlético para recuperar la ventaja, pero si éstas se sucedieron fueron por la gran imprecisión de ambos, delatados al comienzo del curso.
El desorden táctico aumentó en el segundo tiempo, fruto del cansancio y aumentó el ir y venir. Un golpe franco que Guti estrelló en la cruceta (m.67);, un balón que Van Nistelrooy envió al pecho de Leo Franco, poco después, aventuraron el tanto madridista, logrado por Sneijder con una jugada de estrategia.
Un libre directo que Guti convirtió en un pase al holandés, cuyo disparo rebotó en Raúl García para descolocar al meta rojiblanco (m.80); y decantar el choque del lado madridista.