TONI CABOT
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a plantilla del Hércules tendrá que comenzar a trabajar esta temporada con el vestuario de la campaña anterior. La negativa de la empresa Kelme a suministrar material deportivo, incumpliendo el compromiso firmado, no deja otra opción al club alicantino, que se ha visto obligado a iniciar una carrera contra el reloj para negociar con otra empresa, sin éxito alguno.
La delicada situación de la empresa ilicitana, ahora en poder del Instituto Valenciano de Finanzas
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organismo que ocupa el lugar que un día perteneció a los hermanos Quiles
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ha desembocado en el incumplimiento de una serie de compromisos que no sólo afectan al Hércules, sino a otros equipos, entre ellos el Cádiz. La deuda global acumulada por la empresa Kelme se eleva a 47 millones de euros y, según parece, el obligado recorte de gastos ha comenzado a tocar de lleno a los contratos de patrocinio con diversos clubes.
Kelme y Hércules firmaron un contrato de publicidad y promoción de productos de la marca en julio de 2004 y se le otorgó validez hasta el 30 de junio de 2008. El acuerdo obligaba, para la temporada 2007-08, a la empresa ilicitana a proveer de material deportivo al club blanquiazul por importe de 100.000 euros, atendiendo a una tarifa y precios estipulados.
Paralelamente, la Fundación Hércules también se abastecía por su cuenta de la marca Kelme. Curiosamente, la Fundación tuvo que pagar 26.000 euros por ropa deportiva cuando la empresa debía casi 30.000 al primer equipo por material no servido.