E.P.
MARACAIBO
B
rasil revalidó su cetro en la Copa América y sumó su octavo entorchado al superar por 3-0 a Argentina, en una reedición de la pasada final, y que en esta ocasión los cariocas encarrilaron en la primera mitad para sentenciar a la contra. Los pentacampeones del mundo maniataron a los «jugones» de Argentina y aprovecharon sus oportunidades para adjudicarse el título en un torneo en el que ha sorprendido el juego rácano de los pupilos de Dunga privados de estrellas como Ronaldinho o Kaká.
A pesar de no partir como favoritos, los brasileños abrieron el electrónico en el minuto 4 gracias a una soberbia internada de Julio Baptista en el área albiceleste y a punto estuvieron de lograr una goleada aún mayor al maniatar a los pupilos de Alfio Basile. Los goles de Ayala, en propia meta, y el sevillista Dani Alves, que había salido en sustitución del lesionado Elano, terminaron con las opciones de una Argentina que no pudo escapar de la presión de la «verdeamarela», que maniató a Riquelme y cortó de raíz las opciones de ataque argentinas.
La selección brasileña tuvo ayer una tímida recepción en el aeropuerto de Río de Janeiro, donde desembarcó en la madrugada y de sorpresa para los hinchas. El seleccionador brasileño, Dunga, y los pocos jugadores que aterrizaron en el aeropuerto internacional de Río de Janeiro fueron recibidos con fuertes aplausos por algunos hinchas que se encontraban en la terminal aérea a esa hora. La inesperada victoria de la selección brasileña en la final de la Copa América tras haber sido criticada durante toda la competición fue una de las causas del tímido recibimiento.