26 de octubre de 2016
Pívot de la selección argentina campeona del mundo 

Alan Brandi: «El amor por el fútbol sala nació en los partidos entre urbas del Cabo»

El campeón del mundo con Argentina nació en Canarias, pero llegó a Alicante con diez años

26.10.2016 | 03:18
Alan Brandi: «El amor por el fútbol sala nació en los partidos entre urbas del Cabo»

Tiene 28 años y nació en Las Palmas. Vivió una década en la isla y la siguiente en Alicante, donde germinó su pasión por un deporte que ha grabado su nombre en letras mayúsculas. A comienzos de mes ayudó con un doblete a que la Albiceleste se proclamara campeona del Mundo.

Ni el Obelisco se enteró de la hazaña de la selección de futsal. Era la primera vez que subía al último escalón, lugar para la gloria de Brasil y España, y apenas se echaron aficionados a la calle en Buenos Aires. Los medios sí resaltaron el papel de un jugador diferente, el 11. Apenas ha tenido tiempo para tomarse las cosas con tranquilidad al haberse mudado de país. En Pescara, noreste de Italia, Alan Brandi sonríe. La entrevista se realiza por Skype tras el entrenamiento con su nuevo equipo, el Acquae Sapone.

¿Echa la vista atrás y qué le viene a la cabeza?
Buff... Todavía está reciente. Como empecé una nueva etapa en el campeonato italiano, me he centrado en el nuevo reto. Es cierto que mucha gente me pregunta.

¿Y qué les responde?
Que era muy difícil alcanzar lo que logramos. Teníamos el sueño, pero era arduo. España, Rusia y Brasil eran las favoritas. Nosotros no destacamos por las individualidades. Por eso sabíamos que el grupo debía ser nuestro fuerte. No estábamos acostumbrados a golear, y menos a estar en finales, así que cuando nos pusimos por delante ante Rusia nos echamos atrás.

La prensa se ha hecho eco de su aporte: 4 goles en 7 partidos.
Cuando marqué el segundo gol en la final no podía imaginar que estuviera pasando en realidad.

En un minuto y medio hizo doblete. ¡Qué barbaridad!
¡Increíble! De los jugadores de campo solo uno no marcó en el Mundial. Acabamos 4 jugadores con 4 goles. Nos convertimos en un equipo donde cualquiera podía definir con eficacia.

¿Cómo te defines?
Soy un pívot más móvil que fijo, comprometido. Dependo del rendimiento del resto, porque me gusta tener movilidad. No soy goleador. Me gusta más asistir.

¿Lo de llevar el dorsal 11 es para no ser comparado con La Pulga? Ha habido quien le ha apodado el Messi Español.
Eso he leído. Por una parte, es un orgullo; por otra, no tiene sentido alguno. Lionel es un extraterrestre y yo soy normal. La primera vez que hicieron esa comparación fue desde Argentina porque en nuestro debut nos expulsaron a los dos. En el juego no tenemos nada que ver. Solo somos zurdos.

¿Le ha felicitado?
Ja, ja. No. Le dije a varios directivos en los festejos que ya había cumplido un sueño y el otro era conocer a Messi. Varios miembros de la absoluta como Di María, Lavezzi y Bauzá nos dieron la enhorabuena. Y el presidente del país Mauricio Macri nos recibió en la residencia oficial Quinta de Olivos.

Leo y usted tienen en común haberse educado en España.
Nací en Las Palmas, aunque mis padres me inculcaron la pasión por Argentina. De ahí que siempre que se ha medido a España he ido con la Albiceleste.

Aún así, su seleccionador le comunicó a España que querían contar con usted.
Fue más bien una cuestión de protocolo. Nunca se pusieron en contacto conmigo.

Desde luego que por el acento parece español...
Viví en Canarias hasta los 10.

Y de allí a aquí.
Alicante nos recibió por una cuestión de trabajo de mis padres.

¿Notó el cambio?
A nivel de fútbol, mucho. Llegaba de vivir en un edificio y si quería jugar tenía que hacerlo en la calle. Aterrizamos en el Cabo de las Huertas y vi que nuestra urbanización (Montecarlo) tenía una pista de fútbol sala... No podía dar crédito, así que solía desayunar en la terraza mirando hacia ella. Cuando no iba a clase estaba dentro. Armábamos unos torneos en verano espectaculares.

¿Qué más recuerda?
Que mi amor por el fútbol sala nació en los partidos entre urbas del Cabo. Cuando empezamos a cumplir 15 años había chavales que buscaban otros hobbies pero yo quería más balón. Me acuerdo de estar dispuesto a jugar hasta entrada la madrugada. Nos picábamos tanto que, a veces, llegamos a competir por dinero. También alternaba con el fútbol 11. Pertenecí al Inventa, club del Cabo que creo que desapareció. Aunque al fútbol sala me enganché porque era más dinámico.

Comparta alguna anécdota.
El Clásico de las urbas era contra Bungalacant. Las finales siempre se jugaban en terreno neutral, así que solíamos saltar la valla del Instituto y por ello. 

¿Cuándo formaliza su hobby?
No lo veía ni por la tele. La disciplina la adquirí cuando llegué a la Complutense. Empecé a competir en partidos de la Universidad.

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