Opinión de Joaquín Villar

Hora de balance

Son momentos de lágrimas, de decepción o de victoria

20.08.2016 | 00:36

En estas últimas horas de los Juegos numerosos deportes tanto individuales como por equipos están disputando las últimas medallas. Son momentos de lágrimas, de decepción o de victoria. En muchos casos, la culminación de unos sueños, y para deportistas, entrenadores y dirigentes federativos momento de analizar lo sucedido y de situarnos en el escalafón mundial. Hemos podido ver cómo una canasta sobre la bocina lleva a nuestras chicas de baloncesto a la gloria olímpica y cómo un lanzamiento al poste en el último instante te envía a casa con una decepción indescriptible como a nuestras chicas de balonmano. Cara y cruz.
El atletismo es considerado el rey de los deportes olímpicos. Por eso son tan relevantes algunos resultados de los atletas y tan críticos son también los medios con las actuaciones mediocres. Hace unos años se decía que el nivel deportivo de un país se medía por los resultados obtenidos en natación, gimnasia y atletismo. Utilizando este criterio en Río 2016 podemos decir que en natación al margen de Mireia Belmonte hemos pasado desapercibidos. Y qué decir de la gimnasia artística... A expensas de los resultados en gimnasia rítmica. Y lo más triste y decepcionante la mediocridad de la casi totalidad de nuestros atletas. El mundo deportivo avanza y a nuestros atletas se les ha parado el reloj. No han demostrado nivel para competir en los Juegos. No con las figuras, ni con la media. Dije en mi primer artículo que no preveía un buen resultado de los nuestros y las realidad me ha dado absolutamente la razón. Lo peor en muchos años. ¿Culpables? Todos. Los atletas que no han estado a la altura de la competición; los entrenadores que no han sabido preparar a sus pupilos para competir en la máxima cita del año; los directivos con unos criterios técnicos manifiestamente mejorables. El atletismo ha estado como el país: mediocre. Sin afrontar la cruda realidad, con demasiadas palabras muy complaciente y esperando que el viento sople de cara y si no pues ya veremos. Se veía venir hace tiempo. Se ha dilapidado el trabajo de muchas personas durante muchos años. Por el bien de nuestros jóvenes y de nuestro deporte, espero que las nuevas personas que en breve dirigirán el atletismo patrio analicen con frialdad los resultados, acepten las críticas honestas y pongan a trabajar a los mejores. La faena no será nada fácil, pero merece la pena intentar recuperar tantos sueños perdidos. Y por favor, una petición a quien corresponda: Pongan letra al himno nacional. Queremos cantar el himno como los demás.

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