Piragüismo

Walz: paladas de oro

El palista se cuelga la presea en K1-1000 tras una carrera espectacular y logra el sexto metal español en Río - El piragüismo suma el decimocuarto reconocimiento en toda la historia, dejando atrás los doce del atletismo

17.08.2016 | 22:27
Walz muerde su medalla de oro tras imponerse en el k1-1000

El español Marcus Cooper Walz se proclamó ayer campeón olímpico en K1-1000 metros en una espectacular final este martes en los Juegos de Río de Janeiro, donde remontó ante los favoritos en los últimos 250 metros para lograr la sexta medalla para la delegación española, mientras que Teresa Portela sólo pudo ser sexta en K1-200. Con un tiempo de 3:31.447, Cooper dio la campanada en el Estadio de Lagoa, a donde llegó con una reasignación de plazas de la Federación Internacional tras el preolímpico alemán de mayo en Duisburgo. El joven palista afincado en Palma de Mallorca y nacido en Oxford logró a sus 21 años el mayor logro de su carrera subiendo a lo más alto del podio olímpico por delante del checo Josef Dostal y el ruso Roman Anoshkin.

La pelea por las medallas pareció una utopía cuando cruzando los 500 metros coqueteaba con la sexta plaza. La salida fue inmejorable, pese a estar en la séptima línea, llegando en segunda posición al primer parcial de 250 metros, por detrás del portugués Fernando Pimenta. El luso, uno de los favoritos, se desinfló en el tramo final.

Pese a estar a dos segundos del podio a 200 metros de la meta, Cooper, campeón del mundo Sub-23, se lanzó a por la remontada sin dar por buen el alcanzar la tercera plaza. Y es que el empuje pletórico del mallorquín le llevó directo a lo alto del podio. La joven promesa, ya realidad, del piragüismo español, dejó a casi un segundo al resto del podio.

El balear hizo la carrera de su vida para sumar el sexto metal a la delegación española en Río, cuarto oro. Se quedó sin ese premio sin embargo una Portela que apuntaba a metal. La gallega llegaba a una nueva final con grandes sensaciones después de su paso por semifinales, pero tras una mala salida se tuvo que conformar con el sexto puesto.

En sus quintos Juegos, Portela volvió a quedarse sin el premio del metal, sumando el quinto diploma olímpico. Cuarta en Londres 2012, la española no logró engancharse a la pelea en la salida. Desde los primeros metros en el Estadio de Lagoa, la de Cangas de Morrazo se vio obligada a la remontada en una carrera lanzada por Carrington, mejor tiempo en semifinales.

Pese a dar caza al numeroso grupo de cabeza, a Portela no le sobró fuerzas para desbancar a las tres primeras de un podio soñado. La campeona del mundo Carrington cruzó primera la meta con un tiempo de 39.864, la única en bajar de los 40 segundos, mientras que la plata y el bronce fueron para la polaca Marta walczykiewicz y la azerbaiyana Inna Osypenko-Radomska.

«La carrera de mi vida»

El español Marcus Cooper Walz, campeón olímpico en K1 1.000 metros de piragüismo sprint de los Juegos de Río 2016, declaró que ha sido la carrera de su vida.

«Ha sido la carrera de mi vida. Estoy alucinado», dijo Cooper a periodistas tras acabar la carrera y antes de recibir su medalla de oro. El español superó a todos los favoritos y le dejó la plata al checo Josef Dostal (3:32.145) y el bronce al ruso Roman Anoshkin (3:33.363).

Ya con el oro al cuello, Cooper dijo que no descartaba una medalla en la carrera de ayer, pero recordó que consiguió su billete a Río «por los pelos» en el preolímpico y que en la semifinal quedó «muy tocado» y «casi» no consigue meterse en la final. El mallorquín dijo que sus objetivos de lograr medallas se los planteaba «a largo plazo» y tenía en mente que podría conseguirlos en Tokio 2020, a la espera que se incluya en el programa olímpico las regatas de 500 metros, que son su especialidad. «Sabía que podía hacer algo grande, mi objetivo siempre fue un oro olímpico, pero a partir de Tokio. Es una pasada conseguirlo tan joven», afirmó.

Sobre la regata en la que ha ganado el oro, dijo que ha hecho una buena carrera en «el mil entero».

Dijo que ha realizado una buena salida y a mitad de la prueba, la parte que peor se le da, ha visto que estaba lado a lado con los primeros. Cuando faltaban 400 metros, se ha dicho a sí mismo «ahora o nunca» y ha comenzado a atacar para acabar pasando la meta en primer lugar.

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