Ciclismo

A cuatro segundos del Bronce

El español Jonathan Castroviejo roza la medalla en la contrarreloj que se adjudica el suizo Cancellara

11.08.2016 | 19:25
A cuatro segundos del Bronce

«No ha sido mala suerte, me ha ganado bien», señala.

El corredor suizo Fabian Cancellara se ha proclamado campeón olímpico en la prueba de contrarreloj de los Juegos Olímpicos de Río, con salida y meta en Pontal sobre 54,5 kilómetros, por delante del holandés Tom Dumoulin y el británico Chris Froome, y el español Jonathan Castroviejo fue cuarto.

Fabian Cancellara, oro en Pekín 2008 y cuatro veces campeón del mundo en su disciplina predilecta, se impuso con un tiempo de 1 hora, 12 minutos y 15 segundos, con 47 segundos de renta sobre Dumoulin y 1 minuto y 2 segundos respecto a Froome.

Castroviejo, a 1:06, revivió el sabor amargo del cuarto puesto como en el Mundial de 2015 en Richmond y se quedó a cuatro segundos del podio, al que sí subió el triple vencedor del Tour de Francia, Chris Froome, que repitió el bronce de Londres 2012.

Fue un desenlace con suspense, en el que 'Espartaco' Cancellara rentabilizó su experiencia, rondando de menos a más, controlando los mejores tiempos del australiano Rohan Dennis -lastrado por un postrero cambio de bici- y el propio Castroviejo en la primera parte del recorrido, dos vueltas a un circuito con rampas de hasta el 18 por ciento en Grumari y que iba, a priori, mejor a corredores livianos que a los rodadores puros.

Cancellara se dio un respiro en el segundo parcial, en el kilómetro 19,7, tras ascender Grumari y ya empezó a mostrar la rueda al resto de favoritos, entre ellos Tom Dumoulin, que se retiró de forma temprana el pasado sábado en la ruta para salvaguardar su muñeca de la caída en el Tour. Fue una sabia decisión, debió pensar el doble ganador de etapa en la ronda gala de este año.

También se la enseñó 'Espartaco' a Froome, que igual que el suizo empezó con el freno de mano -séptimo en el primer punto- y acabó progresando sobre el asfalto mojado hasta arrebatar el podio por un suspiro a un desconsolado Castroviejo. Lo mereció el campeón nacional de ruta en 2013 y 2015, regular, redondo en el movimiento de su 39x29 que llevaba en su 'cabra'. Pero se quedó a nada, un detalle, una curva mejor trazada. «No ha sido mala suerte, no he cometido fallos, me ha ganado bien», confesó, no obstante, el pupilo de Eusebio Unzué que, como apuntó, iba a pelear por los metales hasta el final.

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