Gimnasia artística

Un vendaval llamado Biles

La estadounidense da el oro en gimnasia femenina a su país liderando un equipo extraordinario en el que despunta por su fuerza, técnica y seguridad

10.08.2016 | 02:31
Simone Biles, durante su estreno en los Juegos.

Un vendaval llamado Biles recorre los Juegos de Río de Janeiro. Estados Unidos ganó ayer la medalla de oro de la gimnasia femenina con un equipo de cinco mujeres excepcionales en el que despunta el portento de fuerza, técnica y seguridad que es Simone Biles.

La ganadora de diez títulos mundiales, cifra jamás lograda por otra gimnasta, añadió a su libro de récords la primera medalla olímpica de las cinco a las que aspira en los Juegos de Río. En los próximos días disputará las finales del concurso completo, suelo, salto y barra, con máximas opciones de llevarse el oro en todas ellas.

Las estadounidenses, que ganaron el título en Londres 2012 después de una sequía que había comenzado en Atlanta'96, prolongan un ciclo más su hegemonía. Sumaron 184,897 puntos y las acompañaron en el podio Rusia (176,688), que también repite la plata de Londres, y China (176,003), que regresa al cajón después de la cuarta plaza de hace cuatro años.

Tres gimnastas por país pueden salir por aparato, a elegir entre las cinco de cada equipo. Biles salió en todos y no falló en ninguno: 15,933 en salto, 14,800 en asimétricas, 15,300 en barra y 15,800 en suelo.

Si a la regularidad de Biles se le añaden pinceladas de genialidad como el ejercicio de asimétricas de la campeona del mundo de la especialidad, Madison Kocian (15,933), o el de suelo de su campeona olímpica Aly Raisman, no hay competición por equipos que se le resista a día de hoy a Estados Unidos.

Gaby Douglas, oro absoluto en 2012, y la prometedora debutante Lauren Hernandez completan el grupo campeón. Su selección consiguió la nota más alta en los cuatro aparatos, mientras rusas y chinas se desgastaban en perseguirlas.

Rusia estuvo por detrás únicamente de Estados Unidos en asimétricas y salto, aparato en el que remontaron dos posiciones y aseguraron la plata. Pero fallaron de forma inesperada en suelo y barra.

Aliya Mustafina, ganadora de cuatro medallas en Londres 2012, aportó al equipo su contención y regularidad, ayudada al final por los 15,700 de Maria Paseka en salto. Unas décimas fundamentales para repetir el subcampeonato.

Rusia sigue sin conocer el oro olímpico, pero ha estado en el podio en todas las ediciones de los juegos desde 1996, excepto en los de Pekín 2008 (4º).

China bajó de la plata al bronce en la última rotación. Tenía poco margen de fallo después de pobres actuaciones en salto y asimétricas y de haber brillado solo en la barra. Su intento de mantenerse en la segunda plaza quedó frustrado por la salida del tapiz de Mao Yi y una nota de 12,633.

Japón, Gran Bretaña, Alemania y Holanda ocuparon las plazas de la cuarta a la séptima y cerró la clasificación el equipo de Brasil, meritorio finalista.

Este miércoles se disputará la final individual masculina y el próximo jueves la femenina, con Simone Biles en busca de un nuevo oro.

Una infancia desdichada
Biles nació en 1997 en Columbus y vivió una infancia marcada por el drama: su madre, alcohólica, no pudo cuidarla y la entregó en adopción a sus abuelos en 2003, el mismo año en el que empezó a entrenarse.

Pronto demostró su gran capacidad tras debutar en 2011 en la competición, ya que dos años después se proclamó campeona del mundo en concurso completo, corona que reeditó en 2014 y 2015 para convertirse en la primera mujer en la historia que retiene el título durante tres años consecutivos.

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