11 de julio de 2016
11.07.2016

Un héroe anónimo

Portugal resiste el acoso francés y sobrevive a la lesión de Ronaldo para ganar su primera Eurocopa con un gol en la prórroga del desconocido Éder

11.07.2016 | 03:32

El galo Payet lesiona al madridista al cuarto de hora y evita el duelo contra un Griezmann que no brilla.

Éder, un héroe anónimo que llegó a la Eurocopa casi como relleno en la plantilla lusa, dio anoche a Portugal el primer título de su historia, una Eurocopa que mereció por su capacidad de supervivencia durante el torneo y en una final en la que ni la ausencia de Ronaldo la descompuso, frente a una decepcionante selección francesa.

Fue Éder, curiosamente un delantero que ha revivido en Francia con el Lille, el que, con un disparo desde fuera del área en el minuto 109, sentenció una final sin juego, en la que Francia no fue capaz, siquiera de aprovechar la lesión de Cristiano Ronaldo.

No hubo duelo Cristiano-Griezmann porque Payet lo evitó. El delantero del West Ham acabó en poco más de un cuarto de hora con la que se suponía la gran atracción, la que había ocupado portadas desde que se supo la composición de la final. Con dos duras entradas, enterró los sueños del capitán portugués, que se veía ante la gran ocasión de completar su palmarés.

Dos entradas a destiempo, dos golpes en la rodilla que necesitaron atención en la banda (m. 8 y 16) dejaron ko a la estrella portuguesa. Volvió al campo, trató de correr a por un balón y, entre lágrimas, entendió que su final había acabado. Fue sustituido por Quaresma (m.25), cuando sólo había tocado ocho veces el balón.

La lesión del madridista enfrió aún más una primera mitad que no tuvo ritmo. Francia trató de aplicar el mismo plan que ante Alemania e Islandia, presión alta y velocidad. De inicio robó el balón en campo contrario, pero no tuvo claridad ante la defensa portuguesa y los lusos, que de salida no tuvieron prisa a la espera de su oportunidad, acusaron el golpe de Cristiano.

Un remate de cabeza de Griezmann, al que respondió Rui Patricio, una buena jugada de Moussa Sissoko, abortada de nuevo por el portero luso, y un par de arranques de fuerza de Blaise Matuidi. Eso fue todo lo que ofreció Francia en la primera parte. Muy poco para quien se consideraba favorita y se acababa de sacar de encima su principal temor.

No varió mucho el juego en el segundo tiempo. El conjunto francés, sin fútbol, siguió dependiendo del despliegue físico de Matuidi y Sissoko, mientras en Portugal aparecía Pepe para imponer desde atrás el liderazgo que le ha otorgado el técnico Santos.

Sin apenas noticias de Griezmann, que no volvió a disparar hasta el minuto 59, y mucho menos de Paul Pogba, probablemente el jugador que más se ha devaluado en esta Eurocopa, Deschamps recurrió a Coman en busca de algo que sacudiese la final.

Y fue Coman el que propició la mejor ocasión, un centro medido a la cabeza de Griezmann, que el delantero del Atlético, solo, peinó por encima del larguero.

Sin una idea clara de cómo evitar la avalancha final francesa, Fernando Santos sacó al campo a Joao Moutinho, para tratar de tener más tiempo el balón.

No lo logró y la movilidad de Coman por ambas bandas comenzó a crearle problemas. Otra jugada del atacante del Bayern, rematada por Olivier Giroud y rechazada con otra buena intervención por Rui Costa, fue un aviso (m.75).

La selección portuguesa entendió que no le bastaría con defender y buscó la sorpresa en los últimos diez minutos. El guardameta francés Hugo Lloris tuvo que responder a un centro-chut de Nani y la consiguiente media volea de Quaresma, en el primer acercamiento de los de Santos en todo el segundo tiempo (m.80). Y acto seguido, Rui Patricio, de nuevo salvador, repelió un duro remate de Sissoko, el mejor de su equipo.

El título había quedado expuesto a un único acierto; el que lo tuviese sería el campeón. En el último instante, lo pudo tener Pierre-André Gignac.

El atacante de Tigres, el primer jugador de la Liga mexicana que disputa la final de una Eurocopa, recibió un balón en el área y tras revolverse bien disparó desde el borde del área pequeña ante la salida a la desesperada del guardameta Rui Patricio, pero el esférico dio en el poste y la final se encaminó a la prórroga.

Treinta minutos en los que Portugal revivió y comenzó a meterle el miedo en el cuerpo a Francia ante su público. Primero lo hizo con un remate de cabeza de Éder, luego con un golpe franco al larguero del lateral izquierdo Raphael Guerreiro y, finalmente, con el cañonazo del delantero del Lille, que mete a Portugal, al fin, en el palmarés de un gran torneo y al atacante originario de Guinea-Bissau en el santoral de su país.

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