Entrevista

José María García: «He sido el periodista europeo que más dinero he ganado»

«El problema del Valencia es que los políticos valencianos son de regional y ´caceros´», apunta el comunicador

19.04.2016 | 13:18
José María García

Periodista. Sin el inconfundible sonido de la onda media, escuchar su voz, ahora más sosegada, convoca a la nostalgia de noches de insomnio y periodismo. 14 años después de su retirada, José María García (Madrid, 72 años) presentó ayer en Valencia «Buenas noches y saludos cordiales», el libro en el que Ferrer Molina repasa toda su trayectoria profesional

¿Debo tratarle como periodista o como experiodista?
El periodista, como el cura, nunca se retira. Puedes alejarte de la vanguardia, pero nunca irte de la trinchera. El periodista nace y luego se hace. Yo, con doce años decidí ser contador de cosas

¿Qué recuerdos le trae Valencia?
Muchísimos y buenos. No es que haya sido excesivamente generoso con el Valencia, pero aquí no recuerdo incidentes. En el Bernabéu me quemaron, en el Camp Nou me declararon persona non grata, y de la Romareda me sacó la ´lechera´ de la policía. Valencia me trae recuerdos entrañables de viejos amigos, como el de uno de los mejores jugadores de la historia del Valencia, Pepe Claramunt. O el de Juanito Sol, Jesús Barrachina... Mucha gente buena que, lo habrá hecho mejor o peor, se habrá equivocado, pero siempre ha querido al Valencia.

El dueño del club ahora es de Singapur. ¿Lim es un salvador?
Puede ser un salvador, pero hay un hecho obvio: Jamás he visto a nadie que, sin sentir los colores, haya venido a un club sólo a poner dinero. Si viene a poner uno es para llevarse cinco. ¿Qué hace aquí Lim? Primero equivocarse, porque no sabe. Luego, como sus consejeros no tienen la libertad, los cojones o la independencia necesaria, no le cuentan la realidad de lo que pasa. Y Valencia es una plaza complicadísima. El Valencia ha estado muchos años arriba y luego ha querido estar arriba sin poder estarlo. Tiene una afición muy exigente. Yo no le desearía al mejor de mis amigos ser dirigente del Valencia.

Nadie ha podido entrevistar a Lim en Valencia... ¿A usted también se le habría escapado?
No lo sé. Pero no tendría mucho interés en entrevistar a Lim porque la entrevista iba a durar dos preguntas: «¿Qué coño hace usted aquí?» Lim, difícilmente, distingue un balón de una palangana. «¿Para qué hace esta inversión? ¿A cambio de qué?». No conozco a Lim y no tengo nada en su contra, pero tiene un socio como el señor Neville, un futbolista discreto que ha jugado en la élite y que no ha entrenada a nadie y lo trae... Es el problema de las sociedades anónimas. La empresa, en la práctica, es suya, pero en la teoría es de miles de valencianistas.

¿La amistad de Jorge Mendes es un regalo envenenado?
Es algo positivo porque ignorar el conocimiento de Mendes no es justo. Puede ser un regalo envenenado si el señor Mendes se excede en su función y quiere hacer y deshacer, fichar y desfichar. Mendes es un buen profesional.

¿Por qué el Valencia nunca parece alcanzar la paz social?
Desde que tengo uso de razón, salvo excepciones que confirman la regla, a la presidencia del Valencia no ha llegado lo mejor de cada casa.

Pero algún presidente habrá habido bueno...
Sí, pero citar ahora alguno es injusto. He conocido al frente del Valencia a hombres que con buena voluntad que llegaron para luchar, como Ros Casares. No fueron a poner el cazo o a figurar. Paco Roig, estuvo equivocado, aunque quería al Valencia. Lo que pasa es que le gustaba más el dinero que el Valencia.

¿Qué piensa de los directivos que vendieron el club?
Se ha jugado con los sentimientos del valencianismo. Me niego a creer esa explicación de que si no viene Lim el Valencia desaparece. El Valencia ha pagado a muy alto precio que, si bien los políticos en España son de tercera división, los políticos valencianos han sido de regional y «caceros». Aquí se han hecho dislates como el de la Fórmula 1. Luego llega el ´bombero torero´, casado con una hija del Rey, que sólo sabe de balonmano, y quiere hacer los Juegos Europeos. A los sitios no se va a aprender, se va con la lección aprendida.

¿La afición del Valencia es victimista?
No, pero a la afición valencianista la han molido a palos los ineptos, los vividores y los egoístas.

¿Y es antimadridista?
Ahora puede, pero es que toda afición que sea antimadridista tiene razones poderosas para serlo. El Real Madrid, de ser un equipo de enseña, pasó a ser un equipo prepotente. Y es verdad que el Madrid no se ha portado con el Valencia como para ser amigos. Ahí está, por ejemplo, el tema de Mijatovic.

Usted dio en exclusiva los detalles del contrato de Mijatovic, ¿puede revelar ahora cómo obtuvo aquella información?
No me acuerdo. Posiblemente he sido el periodista europeo que más dinero he ganado. En el año 2002, cuando me retiré porque tuve la mala suerte de encontrarme con un dictador como José María Aznar, tenía un contrato de 2.000 millones de pesetas anuales. Sin embargo, el único patrimonio de un comunicador es la credibilidad y uno de los primeros mandamientos es que las fuentes de información son sagradas. Han pasado muchos años, pero aquello fue un comportamiento nauseabundo del Madrid con una institución como el Valencia.

¿Por qué?
El Madrid se portó mal con el Valencia, porque había una muy buena relación entre clubes, había feeling. Y los hombres pasan, pero las instituciones quedan. En el fútbol no hay nadie imprescindible, ni Mijatovic. Se pudo haber negociado aquel fichaje, pero no hacerlo de la manera en que se hizo.

¿El periodismo deportivo actual ha cambiado tanto como se dice?
Hoy, el periodismo deportivo no existe. Existe un «jaja-jiji». Ha desaparecido el rigor, la independencia, la denuncia... Los clubes permiten a los jugadores tener redes sociales y hacer el indio, pero no permiten a un periodista acercarse a ellos. Luego tienes al presidente de ese club y en lugar de una entrevista le haces una felación. ¿Dónde está tu poder?

Se le ve con bastante fuerza, ¿no le gustaría volver?
Me encantaría, pero no al periodismo deportivo. Sí a un programa de información general. El periodismo deportivo es un caos, pero el general es un auténtico desastre.

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