Torres sella un triunfo al trote

Un gol del delantero en el primer suspiro del partido ante el Getafe permite al Atlético llevarse los tres puntos El Niño y Carrasco abandonan el campo lesionados y Kranevitter se estrena en la Liga

15.02.2016 | 01:07
Torres sella un triunfo al trote

Una fugaz aparición de Torres en el primer suspiro del partido ante el Getafe, bastó al Atlético para sumar tres puntos en el Coliseum , donde el cuadro de Diego Simeone una pobre imagen con la que sumó tres puntos vitales para seguir la estela del Barça.

Un minuto y un segundo. Eso es lo que necesitó el conjunto rojiblanco para sacar los colores a los jugadores del Getafe, que llegaron a la cita muy aleccionados por Fran Escribá para no salir dormidos en la primera parte, un periodo en el que han perdido muchísimos puntos. De hecho, es el equipo que más goles ha recibido de todo el campeonato en los 45 minutos iniciales.

Pero sus pensamientos positivos se fueron por el desagüe en cuanto vio a Fernando Torres rematar casi en la línea de la portería de Vicente Guaita el centro de Carrasco. Solo, sin nadie que le cubriera, dándose un paseo por el área del Getafe, el delantero del Atlético abrió el marcador con una tranquilidad pasmosa.

Los jugadores de Escribá incumplieron las órdenes de su entrenador y se metieron en un lío. Si abrir la defensa del Atlético es algo complicado, se convierte en una odisea hacerlo cuando desde el minuto uno vas por detrás en el marcador. Y eso fue lo que le pasó al Getafe, que, excepto un disparo manso de Pablo Sarabia, en la primera parte no inquietó más al guardameta Jan Oblak.

Torres desaprovechó un pase de Gabi que le dejó solo delante de Guaita para mandar la pelota fuera de la portería. Y Carrasco, que después se marchó lesionado, lanzó un centro que acabó salvando como pudo Guaita.

Eso fue todo. No hubo más. El Atlético, con muy poco, se aprovechó de la indolencia inicial del Getafe para irse al vestuario con un 0-1 que consiguió sin despeinarse. Escribá tenía un duro trabajo en el descanso para rearmar a sus hombres, incapaces de encontrar huecos en una muralla sólida.

Con esa idea iba a morir el Atlético, que, sin embargo, pudo hacer el 0-2 en el último suspiro en una ocasión clamorosa fallada por Ángel Correa, y que jugaba con fuego. En cualquier momento, en cualquier jugada aislada, podía llegar el empate. Escribá esperaba un milagro, porque para eso estaba la tarde, para milagros. Era imposible ver un disparo a portería. Y, por eso, sacó al campo a Stefan Scepovic y al eléctrico Wanderson en busca de una solución.

Sin embargo, ésta no llegó. El reloj siguió su camino, la nevera del Coliseum Alfonso Pérez no acogió nada interesante y el Atlético, gracias a ese minuto y un segundo de caraja azulona y a la aparición de Torres, consiguió tres puntos con los que mantenerse en la segunda plaza y seguir la persecución del Barcelona. Todo lo hizo al trote, a medio gas.

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