Los mitos también se equivocan

26.10.2015 | 01:23

La gente de la moto siempre ha presumido de que el motociclismo no se asemeja en nada a otros como el fútbol o el boxeo. El nuestro era más limpio y más noble. Eran impensables los calentamientos «orales» antes de los acontecimientos. Rivalidad ha habido, la hay y la habrá, pero siempre dentro de unas formas. Que los pilotos se jueguen la vida en carreras obliga a cierto respeto en las declaraciones y sobre todo respeto al rival en la pista. Si un piloto cae puede hacerse mucho daño y por eso estoy convencido de que nadie va a tirar de forma intencionada a su rival.

Gran parte de culpa de lo que actualmente sucede en pista la tiene Dorna que ha deshumanizado este deporte mediante unas absurdas reglas, como la chorrada del carnet por puntos y principalmente su favoritismo a determinados pilotos. El mundial del motociclismo lleva años sumido en una dura dictadura, y, claro está, aquellos barros lodos.

Rossi, todo un mito, un icono para los aficionados y uno de los deportistas más admirados del mundo, se equivocó el pasado jueves cuando en la rueda de prensa cargó contra Márquez por su supuesta ayuda a Lorenzo en Sepang. Aquello no hizo más que enrarecer el ambiente y más con la prensa de dos países (España e Italia) que siguen el Mundial con la maglietta di tifosi puesta más que con buenas dosis de criterio y objetividad –aunque no todos lo hacen y existen ejemplos de grandes profesionales, pero cualquier lector me comprenderá y más si ve las carreras a través de las retransmisiones de Mediaset–.

Sin entrar a valorar la antideportiva acción de Rossi con Márquez ayer, a mí me suena a recochineo , ya que si ha cometido una acción antideportiva tirando a un rival, se le saca bandera negra y se le expulsa de carrera perdiendo los dieciséis puntos. Y no se le sanciona con la perdida de tres puntos del carnet (ridículo) y con salir el último en la próximo carrera, pero claro lo primero no le convenía a Dorna porque así le daba el titulo a Lorenzo y de la otra forma la emoción está servida (aunque de manera antideportiva) en Cheste. Además, no pueden negar el temor que le tienen a las decenas de miles de tifosi de Rossi que llenarán de amarillo las gradas del valenciano Circuit Ricardo Tormo.

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