VICENTE FUSTER
Si el pasado miércoles era Quique Reguero quien se veía obligado a irse a casa aquejado de una fuerte gripe tras acudir al entrenamiento, ayer era el otro guardameta, Adrián Laureda, quien seguía el mismo camino, al tener una elevada temperatura y otras molestias características.
Tampoco terminaron el entrenamiento Chupe ni Bardal por el mismo motivo, al estar aquejados de molestias y fiebre, siguiendo los consejos del cuerpo técnico y médico del club, para evitar que empeorasen y sobre todo que pudiesen contagiar a otros compañeros.
El técnico Rubi está pendiente de poder conocer con cuantos efectivos podrá contar este domingo para enfrentarse al Espanyol B, si tenemos en cuenta que Gorka y Luis Doménech están lesionados, sin posibilidad de recuperación momentánea y Germán y Peque sancionados.
Así pues, la preocupación estaba centrada ayer, sobre todo, en que otros jugadores no se contagiasen y que los que en estos momentos están enfermos puedan recuperarse, sobre todo en la portería, ya que el tercer guardameta Jordi Bonet, que habitualmente juega en El Campello y entrena con el resto de componentes del primer equipo, tampoco entrenó el lunes por el mismo motivo, aunque ayer ya apareció en el entrenamiento.
Al parecer, algunos jugadores del equipo se vacunaron la pasada semana contra la gripe, como vienen haciendo en temporadas anteriores y es posible que la reacción a la vacuna haya provocado esta "epidemia". Según el médico del club, Ramiro González "tiene los síntomas de una gripe aguda, sin que podamos decir si se trata de Gripe A porque habría que hacer los estudios correspondientes, pero espero que en un par de días se puedan recuperar los jugadores como para poder entrenar".