LUIS RICO
El partido del grupo VII de Primera Regional entre el Petrelense y el Redován tuvo tintes dramáticos. Con el empate a uno en el marcador y cinco minutos por jugarse llegó el momento más desagradable del encuentro. El canterano rojiblanco, Marco García, pugnó por un balón y fue arrollado de forma brutal por el portero visitante en una jugada que ya estaba anulada por fuera de juego.
El delantero cayó inconsciente sobre el césped. El revuelo fue impresionante porque el jugador no reaccionaba y tenía serias dificultades para respirar. En esos momentos cundió el pánico y la preocupación porque había que esperar la llegada de la ambulancia. Fue cuando entre los fisioterapeutas de ambos equipos y el del Villena, que se encontraba en el campo viendo el partido, pudieron introducirle al jugador el "tubo de Guedel", un tubo orofaríngeo curvo y semirrígido, que se usa para mantener abierta la vía aérea. De forma casi inmediata, Marco reaccionó pero sin saber dónde estaba y qué había sucedido. Con buen criterio y ante la conmoción general, el árbitro decidió dar por finalizado el partido y el futbolista fue trasladado al Hospital de Elda donde pasó la noche en observación tras realizarle varias pruebas. "El traumatismo que sufrió el chaval fue terrible y nos dejó a todos 'tocados'. Por suerte, las pruebas que le han efectuado han salido bien y se recupera favorablemente", apunta el entrenador del Petrelense, Antonio Rubio.
En lo referente al juego, el primer tiempo fue aburrido, sin ocasiones, a excepción del penalti que provocó Gabri y que el guardameta local, Pablo Paterna, se encargó de detener. En la segunda parte se adelantó el Redován, un gol que encalló más el partido con continuas pérdidas de tiempo en el bando visitante. Antonio Rubio movió el banquillo y con la entrada de Marco y Samu el equipo consiguió más llegada.