RAMÓN OROSA /Efe. BILBAO
Récord a récord, el último el de más joven goleador de Primera División, el todavía adolescente Iker Muniain se va convirtiendo en una leyenda, tanto de su club, el Athletic, como del fútbol español, en el que está impactando sobremanera con un juego de lo más parecido al considerado por muchos como el mejor del mundo, el argentino Leo Messi.
Menudo, con el centro de gravedad muy bajo, muy difícil de derribar, veloz y con una conducción de balón propia de los elegidos, el chaval cocido a fuego rápido en la cantera de Lezama no deja de deslumbrar.
Todavía sin cumplir los 17 años, no los hará hasta el 19 de diciembre próximo, el jugador nacido en Pamplona ha relevado en la tabla de récords nada más y nada menos que al extraordinario Piru Gainza, sin discusión uno de los grandes de la gran historia del Athletic.
Y ya ha tomado protagonismo en la liga española, en la que al Valladolid le marcó el tercero de los tres goles que ya lleva conseguidos en competiciones profesionales, en las que apenas suma 11 partidos, 6 de Liga y 5 de la nueva Liga Europa.
Es en la competición continental, no obstante, donde más ha llamado la atención, ya que en sólo su segunda aparición se llevó todo el protagonismo de un partido en el que marcó el gol clave de la eliminatoria.
Fue en Berna (Suiza) ante un Young Boys que le ha dado uno de los numerosos apelativos que ya se le conocen. Otro es el de "Bart Simpson", por lo peculiar de su rostro, casi clavado al de la estrella de la serie de dibujos animados; y otro "enano", como, ante lo escuetos de su físico y su edad, cariñosamente le llaman los compañeros de un vestuario que le protege tanto como le adora. Así lo desveló ayer Koikili Lertxundi, que en estatura no le saca mucho.