Una multitud de cariocas se vio envuelta en un torbellino de alegría, regado con caipirinha y cerveza, cuando el presidente del Comité Olímpico Internacional (COI), Jacques Rogge, anunció ayer a Río de Janeiro como sede de los Juegos Olímpicos del 2016. La célebre playa de Copacabana congregó a cerca de 50.000 personas que se fundieron en abrazos, lloraron, se desgañitaron clamando al cielo "Río es campeón" y cantando juntos su orgullo de ser cariocas, o sea habitantes de la segunda mayor ciudad de Brasil.
Todo ello contrasta con las imágenes de decepción que se vivieron en la madrileña Plaza de Oriente de Madrid donde se congregaron más de 12.000 personas. La decepción caló en todos ellos que abandonaron el lugar entre lágrimas. Muchos no pudieron articular palabra en un día en el que había una enorme ilusión por hacer historia.