Ricardo Molinelli/Efe. KATOWICE
La selección española consiguió una medalla de oro histórica en el campeonato de Europa de baloncesto al vencer a la de Serbia por 85-63 tras disputar una final que dominó de principio a fin y en la que no dio opción alguna a su rival gracias a su baloncesto total.
La selección era consciente de que tenía que comenzar fuerte, seria, segura y lo hizo usando las armas habituales de los serbios: la perfección en los triples con tres de tres a cargo de Navarro, Ricky y Garbajosa.
No fueron tres triples seguidos sino que la selección los encajó en su juego interior-exterior, hasta desorientar completamente a los jugadores serbios, que ya no sabían hacia donde cargar la defensa.
Además, España comenzó a ajustar su defensa. Presionando, ayudando, corriendo. Ante tantas virtudes, Serbia no tenía otro remedio que ir perdiendo comba en el marcador, hasta que Raúl anotó en contraataque el 20-7, la guinda que faltaba.
Al final del primer cuarto, el equipo nacional ya había sentado las bases de su intención, con un 24-14 que ponía las cosas muy difíciles a los jóvenes serbios.
El inicio del segundo cuarto fue un tanto extraño porque a España le pitaron cinco personales en minuto y medio, pero salió a la pista Pau Gasol y todos se tranquilizaron. Con Pau en pista España volvió a su ser, a su juego y a su tarea. Felipe Reyes imantó los balones bajo los aros y Pau y Ricky rentabilizaron su particular conexión con un par de "alley hop" que fueron muy aplaudidos por la Infanta Elena.
Las ventajas comenzaron a dispararse porque la selección no quitó el pie del acelerador y llegó a alcanzar los 23 puntos, 47-24 a los 18 minutos y 52-29 al final del período.
Serbia ya no sabía como atacar y menos aún como defender a una selección ávida de entrar en la historia, ávida de conseguir una medalla de oro, después de seis de plata en casi 75 años de campeonatos de Europa.
España ya no era la selección físicamente limitada de inicios de campeonato, que perdió con Serbia en el primer partido por 66-57, ahora es una máquina perfectamente engranada en la que todas las piezas responden a la perfección y que todas juntas multiplican su teórica calidad individual.
Serbia tiró de orgullo y de la calidad que tienen por arrobas para intentar apretar el marcador, pero el equipo nacional llevaba mucho tiempo esperando ser investido de oro y no estaba dispuesto a dejar la más mínima opción a nadie.
Por eso no fue una final bonita, ni competida. España no dio opción a nada. Se instaló en la veintena de puntos y no permitió que la emoción entrara en el partido.
Y cuando Serbia se puso a 14 puntos, 58-44, siguió trabajando, en defensa y en ataque, en contraataques y en robos; en hacer su baloncesto total que le había llevado hasta la final y que debía conducirle hasta lo más alto del podio por primera vez en la historia.
En apenas dos minutos volvió el margen de seguridad de los veinte puntos, 66-44, sin permitirse los españoles siquiera un segundo para coger aire. Con el 67-44, España concedió un parcial de quince iguales que dejaba la final prácticamente sentenciada.
Los últimos diez minutos fueron ya de auténtico trámite, con los titulares disfrutando del juego de sus compañeros, que no desmereció sino al contrario. Los intentos de triple de Marc y Reyes fue la única licencia, mientras en el banco español ya se celebraba la victoria.
ESPAÑA, en mayúsculas y en letras de oro.
Gasol, eufórico
Pau Gasol señaló hoy tras conseguir España la medalla de oro al vencer a Serbia en la final que "este equipo se lo merece".
"Es maravilloso, es una experiencia de la vida que hay que saborear al máximo", señaló Gasol con la medalla de oro colgada al cuello. "Yo la beso, no la muerdo", añadió el pívot, quien recordó que llevaban "dos años intentando conseguir esta medalla tan preciosa que es grande y maravillosa", y que la recordarán toda la vida "porque es difícil de conseguir".
"Es alucinante, y estoy muy feliz. Todos sabíamos que esto era lo que soñábamos y también que era muy difícil, y este equipo se lo merece por la calidad humana y técnica que posee, y gracias a ellos estamos donde estamos", comentó.
Gasol recordó que dedicaba este triunfo a su familia, "que me ha educado y con la que he crecido", dijo, y también a "la afición, a los compañeros y a la gente que nos apoya".
A la séptima
La selección española saldó una deuda histórica después de haber perdido seis finales de esta competición. Al conjunto español, vigente campeón del mundo tras ganarlo en Japón'06, le falta tan solo ahora el oro olímpico tras las platas obtenidas en Los Ángeles'84 y Pekín'08.
La singladura internacional del baloncesto español en competiciones internacionales comenzó el 15 de abril de 1935 cuando derrotó a Portugal.
Ese año, la selección española conquistó su primera medalla de plata en el Europeo de Ginebra, tras perder frente a los letones (24-18). Este puesto le dio la posibilidad de asistir a los Juegos Olímpicos de Berlín, pero el inicio de la Guerra Civil se lo impidió.
Después de nueve ediciones del torneo continental para el que España no consiguió plaza y con claro dominio de los países del Este (Unión Soviética y Checoslovaquia) y Francia, fue decimoquinta en el Europeo de Estambul 1959 y mejoró dos posiciones en Belgrado 1961.
En esa época, destacó su debut en competición mundialista en Argentina 1950, en la que consiguió el noveno puesto, y el oro de los Juegos Mediterráneos.
ESPAÑA 85
Ricky (10)
Navarro (12)
Rudy (13)
Garbajosa (3)
Gasol (18)
Raúl (2)
Marc (6)
Reyes (7)
Llull (5)
Cabezas (7)
SERBIA 63
Tepic (2)
Teodosic (5)
Tripkovic (15)
Krstic (12)
Belickovic (15)
Perovic (4)
Macvan
Popovic (1)
Paunic (1)
Raduljica (6)
PARCIALES: 24-14, 28-15, 15-15 y 18-19
ÁRBITROS: Romualdas Brazauskas (LIT), Lazaros Voreadis (GRE) y Bachar (ISR).
PABELLÓN: Spodek de Katowice (Polonia) ante 10.000 espectadores.