EFE. BERLÍN
Dos días después de batir el récord mundial de 100 metros con una marca de 9.58 en la final de los campeonatos del mundo, el jamaicano Usain Bolt regresó ayer a la pista del Olympiastadion para cumplir el trámite de la primera ronda de 200 con claros signos de estar medio dormido.
El segundo gran duelo de los campeonatos, una reedición del Bolt-Gay pero en 200, quedó reducido a un pulso del jamaicano contra el cronómetro. Las molestias en la ingle que venía sufriendo el norteamericano le indujeron a renunciar a los 200 con la esperanza de estar recuperado para el relevo 4x100.
Poco antes de tomar la salida en la quinta serie, a las 10.30 de la mañana, Bolt indicó a la cámara de televisión, con expresivos gestos, que era una hora más propia para estar durmiendo. Aun así, dormido y todo, ganó la carrera con un tiempo de 20.70.
En ausencia de Gay, sobre las espaldas de Shawn Crawford, campeón estadounidense, recaerá la responsabilidad de disputar a Bolt la hegemonía mundial en la carrera de la media pista. Crawford marcó el mejor crono de la primera ronda de 200 con 20.60. Bolt, somnoliento, obtuvo el octavo mejor registro. La final será el jueves a las 20.35.
El COI no duda de él
Por su parte, el presidente del Comité Olímpico Internacional (COI), Jacques Rogge, se mostró ayer convencido de que Bolt "está limpio". "No tengo ninguna razón para dudar de él", señaló Rogge en una entrevista al diario belga "Le Soir" al ser preguntado por la posibilidad de que detrás de la espectacular progresión de Bolt esté el uso de sustancias ilegales. Pidió que se respete la presunción de inocencia y recordó que el jamaicano es uno de los atletas que se ha sometido a más controles "y siempre ha dado negativo".
El presidente del organismo olímpico valoró la última hazaña de Bolt, que el domingo rebajó hasta 9,58 segundos su anterior mejor marca mundial de los 100 metros, y vaticinó que en el futuro podría llegar hasta los 9,50 segundos. Rogge, que durante los Juegos Olímpicos de Pekín criticó al velocista por no respetar a sus colegas, quiso dejar atrás esos comentarios y consideró que Bolt ya es, como Michael Phelps en natación o Roger Federer en tenis, un "campeón emblemático que domina una generación". Precisó, eso sí, que en el plano técnico el jamaicano "no aporta nada nuevo" y destacó su dotación genética, por su elevada talla y su gran zancada, "que le permiten correr más rápido que el resto".