JESÚS ZERÓN
El reloj es el principal enemigo del Orihuela en unas fechas en las que todavía no tiene dirigentes, ni cuenta con una plantilla definida a falta de dos semanas para iniciarse la competición liguera. La delicada situación por la que atraviesa la entidad, que salvó la categoría "in extremis", tras pagar las deudas a sus jugadores en el último instante, no pasa desapercibida para nadie y, mucho menos, para los futbolistas, que están empezando a abrirse camino en busca de un futuro más esperanzador.
Ese es el caso de cinco de los componentes de la plantilla, que han decidido abandonar el club, ateniéndose a lo que les dijo Tomás Rodríguez. El ex directivo de la pasada temporada, y uno de los empresarios que asumió la deuda para evitar el descenso, reunió a toda la plantilla la semana pasada para explicarles el estado en que se encuentra la entidad de la Vega Baja, y les hizo saber que si algún futbolista deseaba marcharse para buscarse otro equipo, tenía las puertas abiertas.
Con anterioridad ya se marchó Pereira, mediocentro de la pasada temporada, y ahora son cinco más, todos ellos de reciente fichaje, los que han decidido abandonar el equipo que todavía entrena Mario Barrera.
Gonzalo Onega, Jorge Báez, Hugo, Dani Ávalos y Nagore han dejado ya de pertenecer a la disciplina del Orihuela. Todos estos jugadores fueron presentados el mes pasado como importantes refuerzos por parte del entonces presidente Fernando Presa, que vendió un proyecto ilusionante, que ha ido desmoronándose a pasos agigantados desde el día en que el representante de la empresa Grupo Alveque retiró los avales para el pago de las deudas.
No se descarta que en los próximos días se puedan marchar más jugadores.
Juan Navarro y Juanma
Sin embargo, la situación ha cambiado para otros futbolistas de la pasada temporada como Juan Navarro y Juanma Valero, que en un principio no contaban para la entidad cuando llegó Presa a la presidencia, y que ahora se han vuelto a incorporar al Orihuela, cumpliendo así con el acuerdo adoptado en su momento a cambio de rebajar a la mitad la deuda que el club tenía con ellos. Estos jugadores aceptaron continuar una campaña más con el equipo amarillo, reduciendo también de forma considerable su ficha, con respecto a otros años.